Corrupción en torno a tierra
Un estudio revelado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO), y por la organización Transparencia Internacional, (TI), se determinó que en el mundo existen 61 países con serios problemas d
e corrupción en el acceso a la tierra. En el listado aparece Colombia en un lugar destacado. Indica el documento que en el gobierno de, Alvaro Uribe, por el desaforado afán de sembar palma africana para la extración de aceite y su destinación a la producción de biocombustible fue cuando se tocó techo en la corrupción gubernamental y privada en una alianza infernal. “En los últimos tiempos se ha generado una presión sin precedentes sobre la tierra, debido a que existen grandes áreas dedicadas a cultivos ilícitos, cultivo industrial de alto rendimiento, empleadas en la expansión de las grandes ciudades o simplemente dejadas de lado por los conflictos y el cambio climático”.
Según Alexander Mueller, director adjunto de la FAO para Recursos Naturales, “si la gobernanza de la tierra en el mundo es deficiente, hay un alto riesgo de corrupción, acciones ilícitas que van desde sobornos a pequeña escala hasta abusos a alto nivel por el poder gubernamental y los círculos políticos”. En Colombia, más de una vientena de grandes industriales y funcionarios de todos los rangos son materia de investigación por el “robo de tierras” en regiones que antes eran altamente agrícolas como el Urabá, Chocó, Córdoba, Llanos Orientales, entre otras, usando para sus propòsitos de apoderarse de las tierras las tenebrosas bandas de paramilitares encargadas de aterrorizar y desplazar a los elgítimos dueños. La corrupción por este concepto, en el sector político, llegó durante la misma administración nacional a niveles jamás rejistrados y es asi como en la cárcel La Picota hay recluidos cerca de un centener de “dirigentes partidistas”, incluidos familiares de quien era el presidente en los ultimos años.
El empleo de tierras para el desarrollo de cultivos destinados a biocombustibles, dice la FAO, presiona el uso de la tierra en Colombia. “la rápida expansión de los cultivos de aceite de palma ha sido ganancias de las relacionada con grupos paramilitares, peligrosas y salvajes bandas criminales contratados por particulares para expulsar a grupos de campesinos pobres de sus tierras... en el país 25.000 hectáreas han sido compradas de manera ilegal por terceros para poner en marcha este tipo de plantaciones”. Además de lo humano, gracias a la generosidad del gobierno anterior fueron otorgadas a manos llenas licencias y autoriozaciones para siebras de especies foráneas, en odne habían nativas cuasando un daño irreparable en lo ecológico y ambiental. Hasta el momento no se han hecho investigaciones a fondo para estab lecer los responsables de este atropello a nuestros rectrusos en el aspecto zoo y el fito. Este abuso a pesar de que hay leyes claras, sigue en la impunidad más repugnante y los ex ministros del medio ambiente se pabonen de uno para otro lado.
“El principal uso de la tierra en el país era la producción agropecuaria. Ocupa más
del 90% del territorio nacional, donde predomina la ganadería con un 70% de la superficie explotada. Había comida para los colombianos y sus excedentes eran exportados. El sector agropecuario era uno de los pilares de la economía del país debido a su participación en las exportaciones y en el producto nacional (12% del PBI). Hoy hay que importar alimentos que antes abundaban como en maíz en Antioquia. En los últimos años se produjeron cambios negativos en el uso de la tierra, en áreas como cultivos ilícitos, palma aceitera, caucho y otros. En los últimos 8 años se incrementó e fuertemente el ritmo con el apoyo del gobierno nacional.” Los mayores impactos y amenazas emergentes son la erosión del suelo, pérdida de biodiversidad (especies nativas de flora y fauna) y afectación de recursos hídricos. Algunos estudios indican que estos cambios han afectado la diversidad genética de los ecosistemas de campo natural y el ciclo hidrológico del agua, al sustituirse áreas de praderas naturales por grandes masas forestales ajenas al país. Un ex ministro de agricultura, hoy en la cárcel abusos en el poder y uñas largas, proclama que “nuestros campesinos no sabían cultivar por lo que las tierras era necesario despojárselas darlas a los grandes terratenientes nacionales y extranjeros. Hizo el intento, como ejemplo, de darle una gran extensión cercanas a las 40 mil hectáreas, que por ley le pertenecían a los desplazados a sus amigos palmicultores”.
El actual gobierno desecho todo lo que se venia haciendo desde antes y está tomando determinaciones radicales para devolverle los predios robados a sus verdaderos dueños los campesinos. Los para militares con el nombre de Bancrim siguen actuando para asesinar a los promotores de estas normas y las investigaciones como detenciones de los un buen número de delincuentes de cuello blanco como “empresarios, notarios, registradores de instrumentos públicos, alcaldes están siendo llevados a la cárcel. Más de cinco millones de hectáreas fueron el producto de esta acción corrupta y criminal. El gobierno Santos tiene el convencimiento de acabar con la presión de narcotraficantes y palmicultores sobre la tierra de cultivo.

