!Al sitio que les corresponde!
El ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, un demócrata integral, lo ha demostrado hasta el momento en su actividad gubernamental, tomó las riendas por dpnde era. A partir de este mes, le va a poner punto final al "Club de Tolemaida" y otros recintos de diversión, entretenimiento y burla a la justicia, ubicados en muchos cuarteles del ejército. Está decidido a acabar con el desfile de "putas", comidas, licor, paseos extramuros, disfrute de costosos restaurantes y otras cosas que nacen del cumplimiento de las sentencias imputadas por sus crimenes comunes como asesinato, narcotráfico, desparición de personas, etc, y tuercen un castigo en un "premio". Este "derecho" lo vienen reclamando y recibiendo por que fueron militares o policìas en alguna vez de su vida. El ministro destacó que, "la política del gobierno es clara para evitar permisividad en los centros de reclusión ubicados en guarniciones militares, por lo que el gobierno está analizando nuevas medidas para contrarrestar esta situación. Que en las guarniciones militares solo estén recluidas aquellas personas que han sido procesadas o condenadas por actos que tengan que ver con el servicio activo, aquellas que no lo sean que paguen sus condenas en un centro de reclusión ordinario, donde hay pabellones especiales para quines fueron servidores públicos". Esa determinacion es buena porque pone freno a algo que ya se tornaba repugnante y hediondo.
El Inpec tiene 144 centros carcelarios ordinarios y la Policía Nacional tres. En el caso del Ejército los más grandes corresponden a Tolemaida, la PM 13 y la Escuela de Artillería. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, reveló que en la actualidad 225 policías están en las cárceles del país, mientras que 783 pertenecen al Ejército Nacional. El 50 por ciento se encuentran condenados y otro tanto sindicados. Debido a un fuero especial, las Fuerzas Militares son autónomas en mantener sus condenas y mantener en centros de reclusión propios a miembros de las Fuerzas Militares que hayan violado el Estatuto Penal Militar. El abuso se está cometiendo cuando los militares aceptan en sus cuarteles gentes condernadas no exactamente por violar el Estatuto Penal Militar. "En los centros carcelarios existen pabellones para ex funcionarios de la fuerza pública, para aquellos que han pertenecido a las Fuerzas Militares o la Policía y que cometieron una falta y fueron condenados o se encuentran sindicados por delitos cometidos en actos fuera del servicio y que han sido retirados fuera de las instituciones". Hay casos ejemplo como el de un coronel condenado por "desaprición de personas en la retoma del Palacio de Justicia, env iado por el juez a la Picota, pero recluido en la esc uela de Artilleria. "A este ex militar se le ha visto en las nochas disfrutando la vida en costos y elegantes restaurantes de la capital del paìs segùn denin cias de prensa. Los militares no son prenda de garantía como vigilantes del cumplimiento de una sentencia cuando de ex compañeros y son fácilmente manejados con propinas y regalos. "En la base de Tolemaida, por ejemplo, el INPEC paga la administración de los internos que estén sindicados o condenados y están bajo su custodia para asuntos de salud pública, alimentación y reclusión, pero están bajo la administración de oficiales del servicio activo que orientan las bases militares". En otras palabras el Inpec delega sus obligacion es y después no vuelve a saber nada de las personas por las que está pagando. Al menos, este tipo de ex policías y ex militares deberían estar en las carceles ordinarias y es lo que quiere el gobierno.
"Los internos que se encuentran en las bases militares o en la cárcel de la Policía de Facatativá (Cundinamarca) tienen un enlace con el INPEC a través de un convenio que funciona entre el Ministerio del Interior y las autoridades en las cuales los jefes de las bases se comprometen a entregar unos reportes al Instituto Nacional Penitenciario", afirma sin mostrar ningún documento de esta naturaleza el director del Inpec. El hecho no es que exista un convenio, la verdad nace en el instante del cumplimiento de lo acordado Al referirse a las cifras de ex uniformados llegan a los 783 del ejército y 225 policías. La Policía ha presentado una reducción en su población carcelaria, teniendo en cuenta que hace algunos años el número de policías detenidos llegaba a los 800. "Estamos analizando la cantidad de personas que están condenados a más de 25 años. Muchas serán trasladadas a cárceles de alta seguridad". El Inpec responsabiliza al Ejército por el intento de fuga de un ex militar recientemente ocurrido, pero, "hay duda que esto sea asi, politologos altamente reconocidos creen que el primer responsable esa institución carcelaria ordinaria. "Una cosa es haber sido militar respetable, pero una muy diferente haberse convertido en un delincuente y quierer privilegios y fueros que no les pertenecen usando leguleyadas".
El director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) general Gustavo Ricaurte aseguró que, la custodia del mayor retirado que trato de escapar, "estaba en cabeza del Ejército", pero millones de colombianos ven en la respuestas simples evasivas. "Es un vicio heredado del gobierno anterior cuando el repetidas ocasiones el presidente quizo influir en los colombianos para que se le aplicara la impunidad a todos los uniformados a quienes llamaba "militares y policias de mi patria". El traslado a la cárcel Picota de los militares condenados por felitos fuera del servicio como el narcotráfico y falsos positivos, en disfrute de la base militar de Tolemaida, comenzó a realizarse con los protocolos de seguridad de delincuentes comunes". El locuaz director del Inpec procamó: "El juez es quien define el sitio de reclusión y el Inpec como operador directo procede a cumplir la orden". Posiblemente tiene la creencia de que a la gente se le olvidó que el Juez en la setencia al ex coronel Plazas, de nuestro ejemplo, "ordenó como sitio de reclusión a la Picota y el Inpec lo entregó por influencia indebida del presidente , Alvaro Uribe, fue llevado a la Escuela de Artillería". Las irregularidades son todos los días, ademasa de que grita y da órdenes como si los "guardas" fueran sus subalternos, segun los periódicos y revistas colombianas. "Este coronel en retiro no purga una pena impuesta por un juez de la república, despúes de un juicio justo con todas las garantías, sino que se deleita de su estadìa en la base militar en donde actúa como su comandante". El ministro del Interior quiere corregir esta sucia y mal oliente herencia en el gobierno anterior y quiere aplicar la norma constitucional de que no puede haber preferencias y discriminaciones porque todos somos iguales ante la ley y la justicia. Esto simplemente es un acto de defensa de nuestra democracia.

