Son los mismos paramilitares de ayer
El paramilitar contrario a lo que sostenía el anterior presidente de Colombina, no ha desaparecido. Su estructura criminal está vigente incluso las relaciones de amistad y colaboración con determinados círculos militares. Da pena decirlo, pero es tan verdadero como que en existe un río contaminado, largo, poco navegable que se llama Magdalena y que atraviesa el país de sur a norte. "Los paramilitares no han desmontado sus estructuras de poder en los departamentos de Córdoba y Sucre." El mundo está horrorizado ante la noticia de que "Los paramilitares colombianos declararon objetivo militar a 45 organizaciones de derechos humanos, la mayoría de las cuales trabajan en la protección a los desplazados por la violencia, denunció una de las agrupaciones afectadas". No se trata de bandidas de muchachos descarriados sino organizaciones técnicamente estructuradas y distribuidas en todo el territorio nacional para dedicarse al narcotráfico, el terrorismo de extrema derecha, impedir que las tierras arrebatadas a los campesinos por sus antecesores vuelvan a la verdadera gente del agro y otra cantidad de salvajadas más. Indudablemente que no se trata de "gente" que "Trabaja" sola ya que detrás hay respaldo del perverso e insensible mundo económico colombiano. ¿Quién lo duda?
La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), uno de los organismos internacionales que mas atacó el gobierno anterior a través de los medios de comunicación, por sus criterios y opiniones sobre los paramilitares, desplazados, respeto a los derechos humanos y la violencia en general, señaló que las amenazas provienen en su mayor parte de la banda "Las Águilas Negras", surgida tras el desarme de las paramilitares de la AUC en 2004. El director de la organización humanitaria advirtió que mediante correos y llamadas, la banda declaró objetivo militar a 45 agrupaciones defensoras de los derechos humanos, entre ellas la Codhes. "Estamos pidiendo al Estado que identifiquen quienes son los autores de las amenazas y que este hecho no quede en la impunidad". Como los paramilitares que les antecedieron y de los cuales hay algunos en las cárceles colombinas y de los Estados Unidos, "Los mensajes intimidatorios se acusa a los miembros de las organizaciones sociales de ser "auxiliadores" de la guerrilla y se les advierte sobre posibles acciones contra su vida". Integradas por antiguos combatientes de las Autodefensas y financiadas por el narcotráfico, son señaladas como responsables de la muerte de decenas de campesinos en Colombia. Seis mil de los 31 mil paracos que iniciaron su desarme en 2004 han vuelto a las filas. Esa es una verdad imposible de ocultar, así se moleste algún ex presidente.
La organización Cultura Democrática aseguró que, "se evidencia un rearme de ex miembros del grupo paramilitar en varias zonas del país, en muchos de los casos con apoyo del narcotráfico. El17 por ciento de los integrantes de las llamadas bandas emergentes, que nacieron tras la desmovilización de las AUC, formaron parte en el pasado de esa organización armada ilegal. Podríamos decir que alrededor de unos seis mil (de los 31 mil desmovilizados desde 2004 a la fecha según las autoridades) reincidieron y han vuelto a delinquir, muchos de los cuales han ido a parar a grupos delincuenciales. Están ligados a economías ilícitas y lícita, narcotráfico y alianzas no determinadas.". Entre las denominadas bandas emergentes están como las más visibles y salvajes por su actuar, las Águilas Negras, Los Rastrojos y Los Urabeños. Se les acusa de la muerte de decenas de civiles en Colombia y que lo hacen como si se tratara de un deporte. Los ascensos entre ellos se alcanzan escogiendo los más asesinos y sin escrúpulos, igual que proceden los guerrilleros de las Frac y el ELN. ¡Creer que hay algunos personajes quienes tratan de esconder y justificar este sórdido mundo del crimen, mas horroroso que la güerilla!
"Las AUC aceptaron desmovilizarse a cambio de beneficios judiciales como penas bajas de prisión, la reclusión de sus jefes en condiciones especiales y un juicio en territorio colombiano. Fueron compromisos adquiridos por el gobierno anterior, pero no cumplidos". Para evitar que en desarrollo de procesos judiciales algunos personajes de la política y la economía fueran salpicados o señalados, incluido él mismo el presidente Álvaro Uribe, este extraditó a Estados Unidos a los principales cabecillas de los paramilitares. El mandatario colocó el narcotráfico por encima de los crímenes de lesa humanidad. "No todos los que se acogieron al proceso de desarme eran paramilitares y sólo 12 o 13 mil eran de las AUC. Varios bloques paramilitares inflaron la cifra de combatientes reinsertados, para darle peso entonces a la negociación con el gobierno colombiano", se sabe hoy. De la mentira no se puede esperar sino falsedad. La violencia no para hoy en el país, todo lo contrario, ha resurgido con ímpetu insospechado. Como simple ejemplo, 208 personas han sido asesinadas en la zona del Río San Jorge, Córdoba, hasta el pasado mes de agosto. Son responsables las Águilas Negras, los Paisas y los Rastrojos y los frentes 5 y 18 de las Farc. "Se disputan la zona para efectos del narcotráfico. La idea que tienen es lograr una rutas que garanticen la salida de la droga por el Caribe. Están dando reclutamiento de menores para que integren los grupos paramilitares . Sumando otros crímenes en otras regiones del país, van 430. La Policía ha dado duros golpes a las estructuras paramilitares pero los crímenes continúan y las bandas criminales crecen y avanzan y van tomando territorios sin control alguno".
"Entre 2008 y 2009 se constató la presencia de grupos armados ilegales como ‘los Paisas', ‘Águilas Negras' y ‘los Urabeños' cuya forma de operación consiste en amenazas contra líderes comunales y sociales a través de panfletos y grafitis". El gobierno de entonces negó que los paramilitares estuvieran vigentes y sostuvo que "habían desaparecido". La actual administración tiene como meta devolverle la tierra despojada por los paras a los campesinos, pero los nuevos paramilitares están dispuestos a no admitirlo y ahí es donde nace su nueva época de terror. "Son los mismos a quienes Álvaro Uribe y su asesor de paz les ofreció un máximo 8 años de cárcel y volver al disfrute de lo que habían robado." El mundo sabe a la fecha sin temor de errar que son los mimos y con las mismas.

