Uribe no quiere la liberación de Moncayo
Uribe le pone palos a la liberación del cabo Moncayo, un joven que cayó en manos de la nefasta guerrilla de las Farc. Un muchacho que hace más de 10 años ha sido sometido a la más inhumana de las humillaciones que se pueda infringir a un ser humano. Se trata de un soldado de la Patria, de esos que por miles en toda la geografía nacional defienden la política de "Seguridad Democrática", pero que para ellos y sus familias no ha tenido la efectividad pregonada. El mandatario de los colombianos limitó al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Iglesia Católica,como únicas instituciones autorizadas a hacer contactos y gestiones con las FARC para la liberación de un cabo del ejército. En uno de esos arrebatos comunes en Álvaro Uribe cuando observa que alguien está alcanzando una meta que él no la ha logrado, decidió señalar a quienes han hecho la gestión para la liberación aumentando el dolor de la familia del joven militar. El país no se puede manejar con emociones e impulsos que rayan con enfermedades mentales o con celos politicos.
A pesar que es deseo del presidente de los colombianos que a la senadora liberal Piedad Córdoba se le encadene, condene y encierren para siempre en una cárcel, teniendo como base sus divagaciones y odios personales, donde la clasifica como persona vinculado a la guerrilla de las Farc, la dirigente antioqueña sigue en su labor humanitaria. Ya no le para bolasa los gritos estridentes en su contra. Hace unos días argumentó que Piedad debiera estar privada de la libertad, como es su querer personal, porque esta buscando liberar secuestrados y eso le hace contrapeso polìtico, pero resulta que ni la Corte Suprema de Justica ni la fiscalía ha hallado méritos para eso. Uribe odia a y todo aquel que no agache la cerviz ante sus deseos y resulta que habla mucho pero no aporta pruebas reales. En julio del 2008, la Corte Suprema anunció la apertura de investigaciones para determinar si había motivos o no de una averiguación formal contra Córdoba y otros dos congresistas. El problema para el presidente está en que le corte no puede condenar porque él lo ordenó o porque le hace sombra politica.
El soldado Moncayo cayó en poder de las FARC tras un ataque guerrillero a un puesto militar al sur del país en diciembre de 1997. Desde entonces su vida a ha sido un infierno y su existencia la encarnación de el abandono del Estado a un integrante de su ejercito regular. Su padre ha deambulado por el mundo entero para avanzar, así sea milímetros, en la liberación de sus hijos. Cuando se abre una ventana y la guerrilla habla de "la liberación de Moncayo" como un gesto de reconocimiento al trabajo de Córdoba y un grupo civil llamado "Colombianas y Colombianos por la Paz", aparece la soberbia y envidia presidencial. Ahora el profesor Moncayo, padre del militar secuestrado y abandonado por el gobierno, además de las cadenas que lleva en su cuello y sus muñecas para rechazar la actitud de las Farc, tiene un pañuelo blanco en su boca como protesta por la soberbia de Uribe. Son iguales Farc y uribe, perecen piedras que no sienten y tampoco les importa el dolor de los seres humanos. Solo les importa su orgullo y prepotencia justificada con cualquier nimiedad.
El presidente Uribe sostuvo que "no permitirá que ese proceso se convierta en un festín politiquero". Eso puede ser válido si su línea de conducta es igual para todos y en todas las circunstancias nacionales. Que peor y más sucio festín politiquero que el que estamos viendo en los últimos tiempos en el Congreso de la República, con su participación y la de sus ministro para perpetuarse a la fuerza en el poder. Colombia ha visto como han pasado por encima de todas las normas de éticas, morales y jurídica para alcanzar el cometido asi pongan en peligro la democracia. "El festín de los politiqueros" con el estímulo de Uribe, desde la presidencia, se ha realizado siempre en su mandato. Lo hace válido que se desprendan beneficios personales para él, sus hyijos y amigos. No creo que el esfuerzo de una mujer para liberar un militar secuestrado, a quien las altas cortes, no la ven como una delincuente sino una trabajadora y abanderada social, sea un festín politiquero. En una actitud alocada y desequilibrada "Ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio". Es el desequilibrio institucionalizado.
Senadora Piedad Córdoba y los colombianos por la Paz, artífices de la posible liberación del Cabo Moncayo no están solos. El Partido Liberal sostiene que "Pensamos que hay que seguir trabajando, buscando las fórmulas para que se dé la liberación de Pablo Emilio Moncayo. El Presidente tendrá sus razones, las respetamos, pero seguimos trabajando". Y tienen razón porque a nadie sobre la tierra se le puede impedir trabajar por la paz y la liberación de los secuestrados. La actitud de Uribe frente a la liberación del militar que lleva 11 años secuestrado para los liberales "ha causado extrañeza". Pareciera que fuera un niño pequeño y mimado que ante el hecho de que otro niño le tiente un juguete, sale furioso a esconderlo debajo de la cama para que no se lo miren. "En el movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz (liderado por Córdoba), hay destacadas personalidades y dirigentes políticos que, de manera seria y comprometida, han venido cumpliendo una gestión con evidente sentido humanitario". El Liberalismo le solicitó a las Farc resolver "de una vez la situación de todos los secuestrados y dar muestras reales de querer una salida negociada al conflicto". Condena ese proceder solo de hordas salvajes y criminales.
Señor Presidente: Mérmele a su arrogancia, a su prepotencia y envidia, permita que quienes tienen posibilidades hagan las cosas. No les ponga palos a las ruedas del carro de la liberación de los secuestrados de la Farc. A Ud. no se los van a entregar por más que grite y pataleé, así que, sin egoísmos y sin rencor facilite las cosas, no las complique. No se duela de que los demás puedan obtener reconocimiento nacional o internacional por su gestión. Esos méritos (políticos, sociales o como los quiera llamar), por la liberación del militar Mocayo no se los puede arrebatar ni a Piedad Córdoba ni a los Colombianos por la Paz, son de ellos y nadie más. Lo que cuenta es la liberación de un militar, de un integrante de las fuerzas armadas de Colombia, de un ser humano que siente el dolor del abandono se du gobierno.

