Una cueva de Rolando
Es increíble que en el país donde existe la "democracia" más antigua de Latinoamérica, las gentes, no tiene ni idea para que sirve y como está conformada un a de sus instituciones fundamentales, el congreso, el lugar donde según la teoría, están los voceros del pueblo. Según estudios que acaba de darse a conocer, "Solo un 25 por ciento de la población sabe que el Congreso es bicameral, y que solo un 4 por ciento tiene conciencia que entre sus funciones existe una que se llama control político. La única función que la gente reconoce es el trámite de leyes". Quienes presentaron la encuesta a los medios de comunicación hablan de "desinterés de los colombianos", pero quienes siguen los desarrollos políticos que tienen ocurrencia en esa institución es el resultado de la labor desarrollada para matar y hacer desaparecer las instituciones democráticas en aras al interés personal o de grupo.
En un año, más o menos, va a tener ocurrencia en el país la renovación del congreso. En buen número de ellos hay la esperanza de volver a ocupar curul y perpetuarse y eternizar al presidente Uribe. "Ante la pregunta a los ciudadanos de si han pedido información sobre el Congreso, tan solo el 3 por ciento manifestó que sí, mientras que el 97 restante argumentó que no la ha necesitado o que no le interesa". Para Centro Nacional de Consultoría y el Congreso Visible y Transparencia por Colombia, "Uno de los datos más llamativos es que el Congreso colombiano muestra un receso frente a países como México, Chile y Argentina", pero para los observadores políticos no tiene porque ser así. En esos países latinoamericanos no se han presentado los escándalos, crímenes, las aberraciones y deprecio por la institución que todos los días vemos en Colombia. Aquí el uso de la violación de las leyes y uso del delito es cosa habitual. Ejemplo proyecto de reforma de la reelección.
"Mientras que los parlamentos de estos países le permiten los ciudadanos acceso a información como hojas de vida de los congresistas, relación de viajes, viáticos, remuneraciones y nómina de asesores por cada congresista y declaración de impedimentos, el colombiano no". En nuestro "democrático" se actúa en el sentido contrario y la meta es taparlo todo, que la gente no se vaya a enterar de las "fechorías" de sus congresistas, particularmente lo su conforman el grupo que respalda el gobierno. Ni en Méjico, ni en Argentina o Chile hay la cantidad de congresistas apresados por vínculos con el crimen organizado. Tampoco se investiga a otros como respuesta del uso del delito en el trámite de las leyes. En esos países el respeto de los congresistas a así mismo, al congreso, a las leyes que tramitan y a sus electores es total. Un caso como al "referendo reeleccionista" no tiene posibilidad porque sería considerado el fruto del delito, pero aquí no se piensa de esa forma y se valida todo con tal que los beneficios personales no se vayan a perder.
En ningún congreso latinoamericano han ido a terminar sus presidentes de Cámara y Senado en la cárcel por delitos comunes como prevaricato y asociación para delinquir. Aquí los presupuestos del congreso son "botines políticos para pagar favores" a través de contratos deshonestos, vinculación de funcionarios innecesarios y pago, en muchas ocasiones, de servicios sexuales a las amantes de los congresistas, entre otros desafueros. El escándalo correspondiente al año de 2009 no ha estallado, pero no demora. En Méjico, Argentina y Chile el congreso trabaja con autonomía para solucionar los problemas del país, aquí solo lo hacen para acrecentar los beneficios personales. Allá el congreso es el símbolo de la democracia, aquí una guarida peleles sin ninguna personalidad ni respeto por sus electores que produce vergüenza, ganas de vomitar. Los arrean como marranos a la cochera.
En la encuesta "Los ciudadanos consideran que las decisiones que toman los congresistas de alguna manera los afectan en su vida personal, y el porcentaje de respuesta nos pareció alto viendo el desinterés que habíamos percibido. Eso indica que hay algún grado de conciencia de los ciudadanos de lo que hace el Congreso". Un ejemplo de este semblante es este blog, "Realidades Colombianas". Aquí entendemos claramente del daño que el congreso, operando con quienes lo está haciendo y de la forma viciosa y retorcida de sus acciones le esta haciendo daño grave a Colombia, la democracia y cada uno de los colombianos. Hace poco los obispos colombianos le pidieron a los congresistas que no aprobaran la ley para legalizar la segunda reelección de Uribe porque engendraba un daño grave para la democracia y la respuesta fueron agresiones bastante vulgares y salidas de tono contra las autoridades religiosas nacionales. Los mandaron a cantar misa y que dejara a los congresistas satisfacer servilmente la demanda del mandatario de los colombianos. Naturalmente que hay unos pocos de congresistas demócratas pero los tienen aplanchados.
El Congreso de Colombia no le ofrece al país la información que cada colombiano quiere. Se limita a una oficina de prensa donde las noticias son maquilladas, unos programas de televisión donde cada quien aparece con un afán desesperado de figuración y proyectado como prohombre, unas páginas web conteniendo lo mismo que evacúa la oficina de prensa, pero nada de fondo. Eso es secreto de estado o como en las cárceles se guarda silencio total sobre ciertas cuestiones. Hace poco solicité información detallada en torno a determinado congresista santandereano y recibí como respuesta la dirección de la página web. Le escribí al político, a su dirección en internet, la que parece en el listado de la web, y nunca respondió. En Chile, Argentina y Méjico, le informan al ciudadano por el medio que sea el más mínimo detalle de la vida pública de todos y cada uno de sus congresistas. Parece que no tienen absolutamente nada que esconderles a las gentes. En esos países los parlamentarios son hombres públicos, están a la vista de todos a cada momento para su exploración. En Colombia son montoneras de personas al servicio exclusivo del presidente para sus necedades o desaforados deseos de poder. Parecieran que no tuvieran independencia ni capacidad personal, que solo fueran objetos de propiedad presidencial.
Estas encuestas y foros serían útiles en otros países, aquí no. En Colombia les entre por un oído y les salen por el otro. Para lo que se usan esas encuestas es para llevar espacios de noticias y al día siguiente se olvidan. Ríen cínicamente y pretender de la forma más descarada de justificar sus acciones. Eso no les afecta en lo más mínimo porque el elector no les importa un carajo. ¿Les ha importado algo que más de 55 senadores y representantes hayan terminado en la cárcel, por acción exclusiva de la corte Suprema de Justicia, como responsables de actos delincuenciales? ¿Les avergüenza que los presidentes de Cámara y senado de los últimos 7 años estén presos por la consumación de diferentes delitos? ¿Han erradicado la forma dolosa de contratación de bienes, servicios y personal en el congreso? ¡NO! Colombia, hay que decirlo con sinceridad, no tiene un congreso, tiene una cueva de rolando.

