Un paso hacia la paz
El mes de abril se inició con noticias positivas en materia de búsqueda de la paz. Álvaro Uribe anunció estar dispuesto a dialogar con la guerrilla, pero con alto al fuego. El mandatario decidió salirse del túnel en que se había metido y desde donde solo lanzaba negativas. La afirmación la hizo pública durante su intervención en la "Conferencia Antiterrorismo Contemporáneo: La Experiencia Colombiana". Indiscutiblemente la afirmación tiene más adeptos que las negativas rotundas. "...la paz tiene que ser exigente, para que en el momento que vaya a empezar un proceso se de una señal inequívoca... un cese de acciones criminales por parte de los grupos que quieran entrar en ese proceso, con verificación..." No creo que haya un solo colombiano que este de acuerdo en que se proceda como lo hizo Pastrana, pero si, cantidades considerables de que se dialogue. Dialogo no significa obediencia incondicional de una u otra parte.
En los últimos comunicados las Farc han exteriorizado su interés de dialogar y muchos de sus posiciones inamovibles han desaparecido. Recientemente aceptó intercambiar a los 20 militares y policías que tiene en su poder por guerrilleros presos sin necesidad de un territorio para tal fin. Ese es un primer paso que reviste tanto interés y valor como el primer paso que esta dando el presidente. "Si las Farc quieren la paz se tienen que someter a un cese de acciones criminales con verificación... pido a la comunidad internacional, un apoyo práctico y eficaz al país... Hay que dar un gran debate para pedir que todos los países nos ayuden en esta lucha..." Por algo hay comenzar y este intercambio de criterios podría convertirse en el génesis de lo que el país pide: Paz.
El presidente se mostró muy celoso para no dar la ocasión de que "engañen al país con propuestas políticas cuya falta de sinceridad conocimos en el pasado". Eso es bueno. La sinceridad es fundamental. El país ha sido engañado reiteradamente y no solo por parte de las guerrillas. Otro tipo de criminales, tan salvajes como la guerrilla, tuvieron su oportunidad y el gobierno pactó con ellos y como fruto surgió la "ley de justicia y paz". Miles de fusiles se silenciaron. Hoy estamos viendo como se trata de violentar la democracia apelando al delito y el engaño con tolerancia gubernamental. El país como lo sostienen la mayor parte de sus líderes políticos, religiosos, del sector económico, sindical y estudiantil, entre otros, no solo está siendo violentado por la guerrilla. Los amigos del régimen han mostrado mucha desenvoltura en esa materia. La presencia presidencial para frenar "engañen al país con propuestas políticas" indecorosas, deshonestas e indignas, no se ve por ninguna parte y, por el contrario, da la impresión que la estimula y permanece agazapado para dar el zarpazo en su momento.
Eso de no aceptar el comportamiento criminal de la guerrilla para eventuales conversaciones de paz, es muy valioso, pero también debemos tener en cuenta que al país no se le puede convocar a acciones montadas violando las leyes. Estamos identificados con el proverbio popular de que "lo que comienza mal, mal termina. Las posibles conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla no pueden comenzar mal, como mal, comenzaron las reformas para las reelecciones. La primera reelección fue en base a la práctica del delito de cohecho y ahora al de fraude y otras cosas más. Tampoco es cosa aceptable, como no es admisible el daño que la guerrilla le hace a Colombia con sus acciones criminales, atroces e irracionales. Las reelecciones fundamentadas en la mentira, engaño y violación de la ley impuestas violentamente por las mayorías uribestias, tienen que ser frenadas en seco, porque no se puede tolerar la violación de la ley y la violencia por un lado y atacarla por el otro. Bien por el paso hacia la paz que da Uribe.
Nota para la Paz.- El Registrador Nacional del Estado Civil les dijo a los colombianos que "hubo irregularidades en financiación de referendo reeleccionista". Precisó que "si se violentaron las leyes el proceso no se certificará y en consecuencia el referendo no podría realizarse". Así que llegó el momento para que el presidente Uribe no cohoneste acciones dolosas de sus amigos y acepte que se equivocaron de canino. No más presionar por debajo de cuerda reformas constitucionales para beneficiarse personalmente, a su familia y círculo de muy allegadas. Para Teodolindo Avendaño pidieron condena porque "si hubo cohecho para la primera reelección". La paz comienza en el momento que haya honestidad en los gobernantes comenzando por Álvaro Uribe. Aquí tiene que hacer con los uribestias lo mismo que hizo con los paramilitares, voltearle las espaldas y pedir castigo ejemplar y sin contemplaciones para ellos. Al fin y al cabo desde que el presidente salve el cuero que caiga todo el mundo a su alrededor.

