Álvaro Uribe, el mejor publicista de las Farc
El que más importancia le da a la guerrilla de las Farc en Colombia y buena parte del mundo, es Álvaro Uribe Vélez. En los últimos tiempos se ha con vertido en el propagandista número uno de ese grupo criminal. Ni siquiera los que señala como amigos de la guerrilla le invierten tanto tiempo y consagración personal como lo hace el mandatario. Si se analizan las noticias que publican los medios de comunicación sobre la guerrilla, el 70% las origina Uribe en sus discursos. Hay profesionales de la medicina quienes están creyendo que la guerrilla de las Farc para el presidente de los colombianos se ha convertido en una fijación mental que podría desembocar en demencia. Eso sería un triunfo rotundo de los subversivos, haber enloquecido al Uribe. Cuando se habla a favor o se habla en contra de una persona o una organización, se le está diciendo a la gente que está vivo y está actuante. Que no ha sido derrotado y que están lejos de ello. Hoy Colombia sufre por la violencia de las farc y por los discursos de Uribe.
Uno de los errores más grandes que haya cometido las farc, es haber tratado de matar al presidente de la Sociedad Interamericana de prensa, en un plan macabro previsto para la Semana Santa. El grupo evolucionado de la guerrilla al narcotráfico, el su ciego afán de decirle al mundo que no ha desaparecido fracasó nuevamente. Ahora anuncia la entrega del cadáver de un oficial de la policía y reclama dos de sus integrantes abatidos. A pesar de la obra maestra del gobierno de Álvaro Uribe, lo que reclama perpetuar hasta la eternidad para los colombianos, un periodista dice que "Estamos como en un estado de sitio. El transporte intermunicipal está paralizado casi en un 50 por ciento, hay restricción para la llegada de alimentos a algunas veredas y en las noches, después de las 10, no se puede salir en muchas zonas del sur y del norte del departamento". Otro comunicador señaló: "Por fortuna, el atentado contra el Ministro Santos y el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, su hermano, se pudo neutralizar, pero no es el caso de otras acciones violentas que han venido sucediendo. Los discursos de Uribe no las anula, las aumenta".
Los colombianos que no aceptamos la violencia venga de donde venga, no es buena jamás, se a de derecha, de izquierda o del Estrado. Gracias a los 200 últimos discursos del presidente en don de la dicen al mundo que las Farc está lejos de ser acabada, esta saturando a los colombianos del mismo cuento. Una joven parienta mía, 20 años, exclamó al escuchar la última intervención del presidente por la televisión: "¿Otra vez con el mismo cuento de las Farc? ¿No tendrá de otra cosa que hablar ese señor?". Eso me hizo remitirme mentalmente a un dicho muy viejo, (sabiduría popular), "...que le sirvan a uno un platico de arequipe con una cucharita es para saborear, pero si le dan una palangana llena con una pala, es para vomitarse. Que Uribe haga relación a la guerrilla es aceptable, que lo tome por oficio para todo momento y lugar sin dejar descansar a los colombianos es para hacer vomitar a los colombianos. "Se volvió monotemático soso, insustancial, insípido y desesperante...", ilustró la joven pero inteligente parienta.
Colombia, no habrá quien se le acerque y le diga a Uribe, no es solo guerrilla y violencia lo que está afectando a Colombia. ¿Que hay otra clase de terrorismo, el económico, que es tan dañino, como el terrorismo de las farc? Que le haga ver que "...después de una década, la economía colombiana volvió a registrar crecimiento negativo. En el último trimestre de 2008 el producto interno bruto cayó en -0,7%. Que ese comportamiento no había sido registrado desde 1999, cuando Colombia entró en recesión con un desplome de su economía en ese año del 4.6%. Que los niños se siguen muriendo de hambre y necesidad en todos los puntos cardinales de Colombia. Que los paramilitares siguen haciendo estragos e intentando interferir las elecciones. Que con sus discursitos veintijulieros la farc no se asusta y los colombianos estamos mamados y a punto de no volverle a creer el cuento de la seguridad democrática, en fin "que el país está mal, muy mal por que no hay un gobierno equilibrado...".






