Retoma valores comuneros
Es sorprendente que en Colombia haya un gobernador que cuente públicamente con el respaldo del sindicalismo y de los trabajadores. Ya nos estábamos acostumbrando a que a partir del momento en que alguien resultan a elegido se convertía en el blanco de los dardos, frustraciones y las criticas sostenidas e implacables por parte de alguna dirigencia obrera. Nos consta que antes de llegar, Horacio Serpa Uribe, a la Gobernación de Santander, los trabajadores Sindicalizados solo asomaban por el edificio amarillo cuando se trataba de manifestaciones de protestas o reclamos al gobierno por X o por Y. Hoy los Sindicalistas van a intercambiar ideas con el mandatario y sus secretarios de despacho. La CUT, por ejemplo, está comprometida en el desarrollo de programas que ellos propusieron y ahora cuentan con el respaldo total del gobierno seccional. Fueron incluidos en el Plan de Desarrollo.
En una carta enviada por el Sindicato a la Electrificadora de Santander al mandatario seccional, aseguran que su elección "Significó un gran acierto por todos nuestros paisanos para poder tener un gobernador de su alta calidad política". Más adelante y si titubeos concretan que "tenemos el mejor gobernador del orden nacional". Después de un año y tres meses, el sindicalismo al hablar de, Horacio Serpa Uribe, consideran que "sin lugar a dudas... como santandereanos sabíamos de su elevadísima capacidad política, si gran sensibilidad social, su preocupación por el empleo y por los derechos de los trabajadores". En el mensaje el sindicato explica "nos mostramos muy optimistas porque sabemos que con Ud. doctor Horacio Serpa tendremos las mejores relaciones, entre sindicato y Departamento". Recuerdan que muchas ofertas de Serpa, cuando fue candidato presidencial, en bien de la clase obrera, las está cumpliendo ahora.
"La Constituyente Social Comunera" es uno de los principales programas del gobierno de Santander. La Cut, Central Unitaria de Trabajadores de Santander ha tomado la determinación de apoyarla en todos sus aspectos y con toda su fuerza. "Es una propuesta del gobierno de Santander apoyada sin reservas por la clase sindical y obrera". Se trata de un movimiento popular, con características muy similares a las que tuvo la Revolución de los Comuneros en el 1781, inclusive, sin desechar el lema que uso José Antonio Galán de "Unión de los oprimidos contra los opresores". Es la oportunidad de que todos los ciudadanos "se expresen sin temores ni censuras sobre sus municipios y el departamento, analicen amplia y críticamente su realidad económica, social, política y cultural". Nadie los va a sindicar de terroristas o guerrilleros ni enemigos de la Patria. Esto hizo que los santandereanos viéramos algo nuca visto: las banderas del departamento y de la CUT ondeándose unidas al aire para celebrar el 16 de marzo.
Un trabajador sindicalizado que estaba en el evento de la conmemoración comunera dijo que se sentía bien y que "veo en el gobierno de Santander una forma de administrar lo público como siempre ha debido ser a todos los niveles, sin aplastar, sin satanizar, sin hacerlo a un lado y sin desconocer capacidades. Que acepte a todo aquel quien libremente quiera participar, opinar y confiar en que se le va a escuchar. Esto de la Constituyente Social Comunera incluye todos los sectores de nuestras comunidades. Es lo único que en el área política en Colombia, hace realidad la soberanía popular por lo que lucharon aquellos hombres y mujeres de la Revolución Comunera..."
Posiblemente en el país, las cuestiones diferentes a la guerra, no funcionan y van de tumbo en bote. Así lo reconocen los mismos "uribestias", al afirman que la "guerra va bien pero la economía mal". Es el resultado de la exclusión y desigualdad que se aplica desde la presidencia de la república. La superposición de las ganancias económicas al valor del hombre y la mujer colombiana como tal. Esa discriminación y exclusión no le permitirá crecer al país. El egoísmo y el odio incontrolados del presidente, que niega la posibilidad que haya cerebros pensantes en Colombia diferentes a él y sus políticas, impide que lo económico, social, político y cultural salga del círculo vicio en que lo metió. "Colombia como país va mal" y Santander está enseñándonos cómo tomar el rumbo adecuado: "Inclusión total, igualdad total, libertad total, solidaridad total, respeto total, trabajo voluntario y responsabilidad sin falsas justificaciones". Santander retoma valores comuneros, lo único válido para crecer y desarrollar a una Colombia de todos.

