El hampa política no se quedará quieta
Todo está dado para que los políticos deshonestos, los que abundan ocultos en el senado y la cámara de representantes, hagan votar a más de un millón de personas muertas. El censo electoral no está blindado y para conseguir un revestimiento efectivo, la Registraduría necesitará la suma cincuenta mil millones de pesos, dineros que el gobierno no le interesa entregar. La culpa del problema se la achacan a los familiares de los muertos de quienes el Estado espera que hagan los trámites gubernamentales de descarga correspondientes. Los expertos creen que esa labor legalmente tiene que ser entre Registraduría y notarias sin la intervención del deudo. El desorden, que viene de mucho años atrás y es usado por los sucios y violentos como los parapolíticos y paramilitares para alterar los resultados electorales. Ejemplos sobran en las últimas elecciones.
El Registrador del Estado Civil ha señalado que “Actualmente el censo electoral en Colombia es de 28 millones 750 mil personas. Por lo menos un millón cien mil muertos permanecen en el censo electoral…” La depuración, según el registrador, la esperan obtener con la renovación de cédulas, pero se sabe que 5 millones de colombianos no han cambiado su documento de identidad a pesar que en enero de 2010 las antiguas ya no servirán. “Dado que la renovación de cédulas se realiza de manera personal y al momento del trámite se toma la impresión de las huellas dactilares, es imposible que los muertos renueven la cédula", cree el funcionario para garantizar que por fin habrá "transparencia del proceso electoral". De todas formas hay que esperar para enterarnos de la frustración del Registrador cuando los políticos profesionales deshonestos hayan burlado el blindaje para impedir que los muertos sufraguen.
Algo que inquieta y que pareciera que el gobierno no está interesado en la depuración del censo electoral es su reacción displicente frente a las necesidades económicas de la Registraduría Nacional del Estado Civil. “Se solicitó al gobierno 50.000 millones de pesos para actualizar la base de datos, pero solo obtuvo una quinta parte de esa cantidad…”. La modernización y depuración del censo electoral parece que no es tema que les interese al gobierno de Álvaro Uribe, de quien algunos de sus seguidores insisten en quererlo perpetuar en el poder por las buenas o las malas. En los actuales momentos, cuando Colombia se apresta a elegir nuevos congresistas en marzo del año entrante y los comicios presidenciales dos meses después, “sería para ellos bueno disponer de ese millón de muertos”. En caso de requerirse una segunda vuelta, se realizará el mes de junio, serían indispensables esos votos. Creer en la honestidad electoral de Álvaro Uribe Vélez, de sus ministros y sus adeptos, es exactamente lo mismo que creer en la virginidad de una señora que tuvo 10 hijos.
“El gobierno por debajo de cuerda y los partidos uribistas están trabajando activamente para que en el referendo de la reelección presidencial, las elecciones al Congreso y las de presidente, ese más de un millón de personas ya fallecidas, puedan votar. Están diseñando un procedimiento para que la Registraduría no conozca si existe suplantación. Creer que están quietos y consintiendo que borren los muertos del registro electoral, es una bobería bien grande. Una de las urgencias para crear un solo partido es esa”, dijo un politólogo santandereano, ordinario para hablar, pero con gran sinceridad en el contenido. “El año entrante veremos que era verídicas las dudas expresadas del comportamiento del gobierno y sus politiqueros… El que ha sido deshonesto y tramposo, no deja de serlo, más cuando se tiene experiencia de más de dos debates electorales sucios y adornados de crímenes y malhechores… El hampa política no se quedará quieta”.
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