Valioso ejemplo de entereza
"No habrá paz para los colombianos y las colombianas, si no hay paz para los indígenas, y no habrá paz para los indígenas si no hay paz para todos los colombianos", es la premisa que los indígenas colombianos en torno al mundo de violencia que nos rodean. Los nativos colombianos acaban de enviarle una carta al jefe de las Farc, Alfonso Cano, en donde también le advierten que esa guerrilla no representa futuro para nadie y que de ello tienen total convencimiento. Creen que "sus comportamientos y acciones están en abierta contravía con lo que venimos construyendo". Advierten que "...es como si estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros... pareciera que ustedes estaban por la toma del poder que los pobres y los indios renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos... No queremos simplemente ser excluidos de la guerra y sus atrocidades, al tiempo que ésta sigue asolando al país y a los otros pueblos; no queremos meternos en un caparazón mientras la gente se asesina. ¡No!¡Queremos que la guerra termine!".
Los indígenas colombianos encuentran total similitud entre las partes del ya añoso conflicto y creen que "en el fondo lo que hay es el interés de ustedes y del Estado, de meternos a fuerza en la lógica guerrera... no queremos ser un grupo armado, no queremos que nuestros comuneros se vuelvan combatientes de ningún ejército..." El la exigencia que los nativos hacen a la guerrilla, grupo violento que desde hace años repudian es que con esta carta buscan que las guerrillas procedan en forma directa y transparente y que se guarden la palabrería, normal en ellos, para otra ocasión. Los indígenas en otras oportunidades han señalado que el comunismo, marxismo leninismo fueron políticas diseñadas en el siglo XIX para pueblos europeos orientales y que fracasaron rotunda y ruidosamente porque no sirvieron en nada y para nada. Eso de pretender el poder por las armas son teorías devaluadas dignas de la época de los dinosaurios, los irracionales o los asesine.
La teoría política de los indígenas colombianos procura "La necesidad de transformar el sistema político para que haya justicia, democracia y gobierno de los más, vida buena y armonía con la naturaleza. Hay la urgencia de que en ese nuevo sistema político se respete de verdad y en profundidad el derecho de los pueblos indígenas a gobernarnos y a gobernar los territorios y los recursos naturales, junto a nuestro compromiso y convicción de que la Madre Tierra no es propiedad de nadie (y menos de las transnacionales) sino que debe ser protegida y liberada para que alimente y cuide a todos los seres vivos. La necesidad de que las relaciones entre los pueblos sean de entendimiento, respeto y solidaridad. Dicho en otras palabras, buscamos un sistema político verdaderamente democrático (y no lo hay), un sistema económico alternativo que no destruya la naturaleza y el ambiente, y una sociedad en armonía". Como se observa es totalmente diferente al punto de vista de la guerrilla y del gobierno actual. Los nativos tienen todo el derecho a promover su pensamiento sin que nadie los estorbe ni se les satanice.
La posición actual de los indígenas, que debiera ser de todos los colombianos, es impedir que su voluntad sea doblega bien por el Estado, bien por la guerrilla o cualquier otro grupo violento. Creen que más que las armas, la voluntad personal y el firme propósito, de cada uno de ellos, vale más que un fusil. Reiteran que "Nosotros no somos extraños al conflicto, estamos dentro como víctimas y queremos estar dentro como actores que ayuden a resolverlo". En sus consideraciones válidas los indígenas precisan que "las armas enferman a la gente que las carga, los hace más arrogantes y vanidosos frente a los que van desarmados". Ese es el problema incontrolado de las farc. Porque algunos jefes guerrilleros portan un arma se consideran amos y señores de la vida, honra y bienes de las personas. "Queremos que esta carta sirva para abrir un diálogo público con ustedes, que esperamos sea directo y transparente, que ayude a resolver los problemas a avanzar en el camino de la paz, y que no agrave la situación". Los indígenas sin hipocresía ni miedo y con entereza exponen sus criterios. Valioso ejemplo para los gremios económicos, políticos, sociales, culturales, campesinos, sindicales, etc.

