La cadena perpetua como sanción
Quienes aseguran que el reclutamiento de menores no se debe conocer como un hecho de menor, sino por el contrario, como un evento de primer orden que requiere un máximo de sanción, tienen toda la razón. La cadena perpetua, castigo penal mil veces analizado por el congreso e igual cantidad de ocasiones desechado, vuelve a ser tema de actualidad por una solicitud popular para un referendo. El 16 de marzo, cuando Colombia conmemora un año más de la Revolución de los Comuneros, se espera que el parlamento comience a discutir el futuro del referendo que implementará la cadena perpetua. Será una nueva revolución, pero en esta ocasión, a favor de los niños objeto de este crimen de lesa humanidad.
"La prisión perpetua no establece si es mamá, papá, profesor, cura, paramilitar o guerrillero. El que se meta con un niño tiene que pagar hasta con prisión perpetua. La modificación del artículo dice que procederá a prisión perpetua para castigar los delitos de asesinato, violencia y explotación sexual, maltrato severo y secuestro cometido contra menores de catorce años, quien los cometa, no hay excepción... a los niños no los reclutan, los secuestran. Lo primero que debemos hacer es que a los delitos contra los niños llamarlos como son, y dejar de echar tanto discurso bonito y tomar decisiones como tal", explicó a Colombia la promotora de la consulta, Gilma Jiménez.
Las proporciones del delito de lesa humanidad en Colombia son monstruosas. "...el número de niños utilizados para la guerra, Colombia ostenta el cuarto lugar en el mundo en reclutamiento de menores, afirma el Tribunal Internacional sobre la Infancia Afectada por la Guerra, en su informe anual 2008-2009. El documento indica que en el número de niños utilizados para la guerra Colombia, son 14 mil de los que el 40 por ciento corresponde a niñas. Superada a Colombia Myanmar, la República Democrática del Congo y Sudán. En su orden, las guerrillas de las Farc, el ELN, los paramilitares y el narcotráfico son los principales responsables".
"El 25 por ciento ha visto secuestrar, el 13 por ciento ha participado en secuestros y el 18 por ciento reconoce haber matado estando en los grupos ilegales. El 60 por ciento ha visto matar, el 78 por ciento ha observado cadáveres mutilados, el 40 por ciento de ellos ha disparado contra otra persona, el 18 por ciento ha visto torturar y el 28 por ciento ha sufrido heridas en combates... Algunos niños desvinculados de los grupos guerrilleros han entregado testimonios como que eran forzados a matar personas y descuartizar sus cuerpos. En algunos casos dijeron haber sido obligados a beber sangre humana, a veces mezclada con pólvora, para quistar el miedo...".
A pesar del panorama expuesto, a la fecha, no ha habido condenas para quienes los están reclutando niños. Lo peor, los casos denunciados no se están investigando. En Colombia la justicia existe, hay un procedimiento judicial pero no ha operado en esta área. Guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes han sido sentenciados por otros delitos, pero a nadie por reclutamiento de menores. El Instituto de Bienestar Familiar ha atendido a 3700 niños reinsertados en los últimos años. Todos han informado a las autoridades sobre los delitos cometidos en su contra. ¡Queda un interrogante muy grande! ¿Después de conocidos los satos anteriores, se puede creer que el reclutamiento de menores es un evento de menor importancia? ¿Se justifica la cadena perpetua?
