¿La guerra deschavetó al presidente?
Si una vecina de barrio lo hace, por envidia o rencor a otra persona, no reviste tanta importancia, pero saliendo de la boca del presidente, lanzar especies que puedan dañar a otras personas o instituciones, rodeándolas de alto grado de ambigüedad, es un acto de irresponsabilidad gubernamental. En el consejo comunal del pasado sábado desde Villavicencio, el primer mandatario aseguró, sin señalar nombres, que el 'bloque intelectual' de las Farc intentaba desorientar al país con un "discurso de paz". Según el Presidente, Álvaro Uribe, "ellos no se atreven a defender a las Farc de frente ni a combatir a fondo su política de Seguridad Democrática, sino que el bloque intelectual de las Farc defiende a las Farc simplemente hablando de paz". Es increíble e insensato hasta el extremo que el presidente asegure que hablar de paz es dañino para Colombia. ¡Que grande monumental acto de desacierto y estupidez presidencial! ¿El comisionado de paz como médico de locos no se habrá dado cuenta?
¿Será que con estas afirmaciones el presidente está develando aspectos escondidos de su estrategia de Seguridad Democrática? Hay comentarios que dicen que Uribe deja diáfanamente claro que "...no fue diseñada para traer paz y prosperidad al país sino para agudizar la guerra y consecuentemente, deteriorar aun más las condiciones de vida de la población colombiana (excluyendo por supuesto a las elites, empresarios, políticos y funcionarios del mismo gobierno que obtienen grandes beneficios de esta situación). Desde este punto de vista, la seguridad democrática ha tenido un éxito rotundo". El mandatario de los colombianos le da toda la razón al liberado ex gobernador el Meta, Alan Jara, cuando afirmó que "la prolongación de la guerra le sirven tanto a Uribe como a la guerrilla". No es verdad que son enemigos sino que actúan en contubernio.
La Iglesia Católica, el Partido Liberal, el Partido Conservador, Polo Democrático y una cantidad de ONGs reclamaron al presidente nombres propios. Condenaron su ambigüedad que le quita seriedad al ejercicio de la presidencia de la república de Colombia. Sin nombres propios, las afirmaciones presidenciales son simples chismes de comadres sin oficio. Necear, como lo viene haciendo, para polarizar al país es llevar la guerra al ceno de todas las familias colombianas, los círculos de amigos, a los concejos municipales, las asambleas departamentales, las "charladeros" o cafeterías, en fin, donde converjan más de dos personas. Colombianos por la Paz, reclamaron para que el país entero se pronuncie y le exija a Álvaro Uribe, que al hablar en público o en privado, guarde la compostura, la que cualquier presidente, que debe tener respeto al cargo, sus gobernados y que se abstenga lanzar acusaciones infundadas que ponen en peligro a muchas personas y rompe la armonía de los colombianos".
Interpretes y defensores presidenciales de oficio pero si paga, obvio que creyendo a los colombianos imbéciles, señalan que "El Presidente se refiere a todos aquellos que opinan a través de los medios y que hacen eco de que los terroristas piden un intercambio que el país nunca ha negado...". Viola la Constitución en lo relativo a la libertad de opinión y que por ello, nadie puede ser perseguido ni satanizado? Del otro lado, sin ser enemigos del presidente, comunicadores muy variados han expresado que Uribe "está muy enfermo". Los ataques de neurosis lo están llevando a la incoherencia, a arranques de fiereza injustificado, trastornos de desvaríos, contradicciones conceptuales, a no distinguir entre la verdad y la mentiras, etc... La liberación de los tres policías, el soldado, el ex gobernador del Meta y ex diputado del valle actuaron como detonante de los sucesivos ataques de neurosis e histeria no controlados.

