El periodismo colombiano 2009
El 9 de febrero es y seguirá siendo el Día del Periodista en Colombia. Se determinó que así debía ser para conmemorar la aparición del primer número de una publicación, que un opositor del gobierno de la época colonial, (Manuel Rodríguez), lanzó a la luz pública con ideas que después germinaron y dieron vida a lo que hoy es la república de Colombia. Esta fue la primera publicación con características similares al periodismo de hoy. No incluyeron temas procedentes de la oficina de prensa del virrey, persona que a cada momento explotaba emocionalmente lanzando acusaciones temerarias contra quien se había atrevido a pensar y actuar diferente a él. Terminaron asesinándolo. No tenía licencia gubernamental y todo su contenido era de sabor político mostrando errores y pecados del gobierno. Para los mandatarios de la colonia como los de hoy, divulgar ideas fuera de los límites establecidos por ellos, era una actividad detestable. Quienes reclamaban garantías y pensaban socialmente eran abominables, merecían ser satanizados, el destierro o la pena de muerte. Hoy como ayer, desde la presidencia de la república señalan a los periodistas que hacen su labor como debe ser y sin formula de juicio, "se les coloca una lápida en la espalda". Ayer como hoy la paz se obtenía matando, el diálogo no estaba en las posibilidades de ser usado.
Hoy, muchos siglos después, dentro de un gobierno que dicen encaja en el término "democrático", la norma sobresaliente y predicada en el periodismo, es la autocensura. Esta vergonzosa costumbre de impedir la luz de a la verdad salga, tiene dos ángulos. El primero, intimidando al comunicador, matándolo o desterrándolo por hablar o escribir sin permiso de las fuerzas violentas. En esta modalidad la presión la ejercen los paramilitares, parapolíticos, guerrilleros y funcionarios públicos de muy variado rango. Los hay desde la presidencia de la república hasta el alcalde del más abandonado municipio, militares, policías, detectives del Das, etc. La segunda modalidad, muy peligrosa por ser como las enfermedades del corazón, que no avisan, proviene de los gobernantes y los altos ejecutivos de la empresa privada. La presión se ejerce a través del soborno económico y exigen el retoque las noticias, no publicarlas en otros casos, solo divulgar lo que se les conviene, desviar la atención de la opinión pública o agredir a las personas que reclaman garantías, derechos humanos, igualdad política, social y económica. Este soborno lo disfrazan de publicidad o bonificaciones. Hace desaparecer por completo la razón de ser el periodista y la ética profesional de quien cae o lo obligan a recibir. No son todos, pero si los claves en los grandes y medios de comunicación. El comunicador para beneficiarse del soborno tiene que ser obediente al gobierno en un 100%, o preguntar no raciocinar, solo publicar el material entregado por las oficiales de prensa.
La degradación del periodismo ha llegado en Colombia a tal extremo, (no todos los comunicadores), que aceptan afirmaciones como las de la "objetividad" es uniformar las noticias y, soportar como sucedió hace pocos días, el absurdo de que "para proteger la libertad de presa era necesario meter en un corral con fuerte de la policía y el ejército a los comunicadores". Quien se salga de ese redil, según el vicepresidente deja de ser objetivo y peca contra la Patria y su profesión. A Manuel Rodríguez, padre del periodismo colombiano, lo asesinó el gobierno por divulgar los fundamentos de los derechos humanos. Hoy algunos "periodistas" subvencionados por el gobierno, publican que "Ese embeleco de los Derechos Humanos con que se la quieren montar al presidente...". ¿Dónde está el periodismo verdadero, el que duda y confronta la información? ¿Desapareció para darle paso a los facilistas recolectores de boletines de presa gubernamental? ¿Se puede llamar periodista a una persona que ha cursado unas materias, tiene un cartón pero solo es en un recepto de los sobornos, (cohecho), para divulgar sin confrontar? "Muy difícil ejercer el periodismo en Colombia cuando no es del pleno agrado de las mafias, violento y gobierno, pero igualmente, muy muelle hacerlo bajo el amparo del Estado o las bandas criminales exaltando virtudes que no tienen". Por no recibir dinero para guardar silencio, a más de 180 periodistas no dependientes del gobierno les violaron los derechos el último año.

