Una lección de odio y rencor
Cuando el alto gobierno se enfrenta, por los medios de comunicación, a frases como la de que “Si ella (Piedad Córdoba) dice que esta semana hará nuevos anuncios, nosotros la apoyamos y confiamos en sus gestiones…”, quisieran agarrar a patadas a quienes las están diciendo. No se trata del comportamiento imparcial que todos los gobernantes del mundo deben tener deben tener para con sus gobernados, es algo diferente. Se les rebota el hígado al darse cuenta que no son los únicos en que los colombianos creen, confían y pueden hacer cosas. Un ejemplo de este comportamiento, es el anuncio por parte de las Farc de la liberación de un grupo políticos, policías y soldados secuestrados.
En este nuevo episodio de la vida nacional y de liberación de secuestrados, la gestora, quiera o no el gobierno, es la senadora liberal Piedad Córdoba. Ella ha conseguido que las guerrillas accedan a liberar unilateralmente y sin condiciones a seis personas en los próximos días. Esto atormenta, básicamente al Presidente Uribe, su Ministro de Defensa y el Comisionado de Paz. Les arde la cola de pensar que no son ellos los personajes y que los méritos serán para una de sus más aguerridas opositoras al gobierno. Ingenuo es creer que detrás de la liberación de ese grupo de personas no hay intereses políticos por parte de las Farc. Los hay y entre ellos darse un poco de aire en los medios de comunicación. También hay interés político en el gobierno al tratar de desconocer y torpedear a la senadora liberal.
El remoquete de “terroristas, secuestradores, narcotraficantes y violador de todos los derechos humanos, (lesa humanidad)”, no se les va a borrar con esta liberación masiva. Lo tendrán hasta el final de los tiempos. No es el momento de echar puyas políticas o meterle palos a la rueda del carro de la libertad de esos seis secuestrados. “…al gobierno nacional Colombia entera le reclama que facilite las condiciones para que dichas personas recuperen la libertad…”
En cuanto al encuentro con el Alto Comisionado para la Paz, anunciado a finales de diciembre, Córdoba dijo que “…aún no se tiene la fecha exacta… la reunión es urgente y debe darse en poco tiempo, pero…” La senadora quiso hablar con el presidente, lamentablemente dijo no cono negativa fue respuesta al acompañamiento internacional solicitado. Delegó al ministro de Defensa y al Comisionado de Paz. Pareciera que la liberación de seis secuestrados fuera tan poca cosa para el Presidente Uribe que no merece ni un minuto de su tiempo. Las garantías que debe prestar el gobierno es fundamental e importante para los colombianos, más que celebrar reuniones secretas y torticeras donde tratan de inventar trucos jurídicos para la reelección presidencial.
A pesar de que nunca me he identificado con su estilo político, la senadora Piedad Córdoba, es la única que tiene méritos y se le debe aplaudir. Ella es la gestora de la libertad de las seis personas que se anuncian. Es igual como cuando el ejército consiguió la liberación de 15 secuestrados a través de la “Operación Jaque”. Así como el mundo aplaudió al ejercito por haber liberado un grupo de secuestrados de las fauces sanguinarias y crueles de las Farc, ahora será el reconocimiento para la dirigente liberal antioqueña. Si se le revienta de odio y rencor el hígado al Presidente, a su Ministro de Defensa o al Comisionado de Paz, lamentable. Lo que estamos viviendo servirá como una lección para no volver a llevar a la presidencia personas llenas de tirria y resentimiento.






