El veneno lo puso Uribe
El Gobierno atraviesa una de sus peores crisis en el Congreso. La coalición mayoritaria que en épocas pretéritas tenía un comportamiento sumiso y cohesionado, ha cobrado el derecho a la autonomía. Las llamadas telefónicas del de Uribe a los presidentes del senado y la cámara para exigirles tal o cual tipo de conducta para imponer sus criterios ya no funciona. La facilidad para manejar la aplanadora llamada “mayorías” se le salió de las manos al mandatario. Finalizando el año, los uribistas parecen incontrolables y autónomos. La situación es tal que ha llegado al extremo que proyectos señalados como prioritarios y fundamentales para el gobierno, se han hundido o van en ese mismo camino. ¿Eso será lo que los politólogos de alta experiencia llaman “tener el sol a las espaldas”? El problema fundamental que se aprecia en el Congreso, es que la coalición anda deteriorada. Hay descontrol y desesperanza entre sus integrantes. Solo se les tiene en cuenta para dar, pero no para recibir, ni siquiera los agradecimientos de un presidente y un equipo de ministros arrogantes y prepotentes. Otro aspecto fundamental tiene que ver con su futuro político personal. Muy pocos han de ser los partidos políticos que sobrevivan con la etiqueta de Uribista. Por efecto directo de la parapolítica y por sustracción de materia, no tendrán la aceptación popular, lo que los obliga a volver a sus viejos partidos a quienes quieran sobrevivir. Uribe para el futuro personal de cada uno de ellos aportaría muy poco, motivo por ya emprendieron camino y comenzaron mostrando independencia del uribismo. “Cuando el gobierno se vio acorralado sin resolver la suerte del referendo, la reforma política, la ley de víctimas y el fracasó de la ley de juegos de suerte y azar, que buscaba nuevas fórmulas de recursos para el sector de la salud, el jueves, (11/12/08), en la noche hubo una especie de consejo extraordinario de ministros y varios congresistas de la coalición fueron obligados a visitar de urgencia la Casa de Nariño. Los regaños presidenciales como a niños de escuela fue la nota sobresaliente. Le ordenó, sin derecho a chistar una sola palabra, al gabinete que tenía que ir a la plenaria del Senado a rodear al ministro del Interior quien se jugaba sus últimas cartas para salvar la reforma política, pero no le hicieron caso. El único que se asomó con timidez fue el canciller”. El Ministro del Interior, ante el fracaso del gobierno, por la falta de los votos para sacar adelante la reforma política, lo único que acató fue escribirle un papelito al presidente. ““los ministros me dejaron solo y Andrade no ayudó”. Esta que es una situación política en donde el congreso reivindica cierta autonomía para pensar y actuar como lo establece la Constitución Nacional en lo relativo a la independencia de los poderes. Se seguirá viendo hasta el fin de la administración Uribe y todos los días habrá rabietas y gritos del presidente. ¡Esto cambió! Los congresistas le dijeron al presidente que si hay dificultades con el congreso, no busque responsables entre la coalición. “Están todos en el gobierno”. ¡Ya las cosas no volverán a ser como antes eran para Uribe! ¿Qué obligó el deterioro de la coalición uribista? 1.-“Y como el año entrante es un año pre-electoral, la gente comienza a desligarse, ninguno manda a otro y todos son competidores para mantener o regresar a sus curules”. 2.- “La terquedad de mantener ministros señalados e investigados en procesos penales, tiene unos costos, la falta de gobernabilidad del Presidente sobre su propia bancada”. 3.- “El Gobierno sólo se acuerda de la mayoría de los parlamentarios cuando los necesitan. Hay desdén del Ejecutivo por la clase parlamentaria”. 4.- “Por el deseo de Uribe de perpetuarse en el poder y la total falta de franqueza con el país y el papel que cada uno de los senadores/representantes tendrían en ese sueño loco”. Hay otros criterios que nos demuestran que el veneno lo puso Uribe.
