Perdón para salir del paso
El vicepresidente, Francisco Santos, pidió perdón en Ginebra a todos los familiares y dolientes de las víctimas del desconocimiento de los “Derechos Humanos” por parte del Estado Colombiano. Esa determinación es buena porque encierra un reconocimiento a nivel mundial de que las cosas en esa materia no funcionan adecuadamente como en los países civilizados. Lo trascendental no es que pida perdón por lo sucedido...lo substancial es que haya la certeza de que jamás se volverá a pecar en el mismo sentido. Pedir “perdón” sin contrición y propósito real de enmienda es una simple “mamadera de gallo”. Fingir un arrepentimiento del que se está muy lejos de ser verdad, posiblemente duele más que los mismos crímenes y acciones que tienen a Colombia en uno de los primerísimos lugares del vergonzoso y humillante escalafón de países violadores de los Derechos Humanos.
Francisco Santos, pidió "perdón" a las víctimas de muertes por fuera de combate en las que participaron las fuerzas armadas que reconoció como "vergüenza para el Estado colombiano". Las víctimas son más de un millar caídos en ejecuciones extrajudiciales o en "falsos positivos". A estas gentes, todas de origen humilde el ejército reclutaba, asesinaba y presentaba como muertos en combate. “Entre el 2002 y 2007, 13.634 personas perdieron la vida por fuera de combate a causa de la violencia sociopolítica", conoció el mundo. Esa cifra es más alta que la los crímenes de gobiernos dictatoriales antidemocráticos latinoamericanos que muestra la historia como un vergüenza universal. ¿Habrá arrepentimiento verdadero para que Colombia pueda perdonar como pide el Vicepresidente?
Mientras en Europa el vicepresidente pedía perdón y mostraba la gestión del gobierno como única en el mundo, en Colombia los medios publicaban atentados gubernamentales contra los derechos humanos: “Exagerados gastos administrativos, millonaria desviación de recursos y demora en la ejecución de programas, entre otros aspectos, con cargo a los recursos del presupuesto destinado a la atención de la población desplazada por la violencia, denunció la Contraloría General de la República”. En Colombia, de los más de 40 millones de habitantes del país, (un 40 por ciento), cerca de 18 millones de colombianos no tienen que comer y viven en total inseguridad alimentaria, económica y social. “Lo que consiguen no les alcanza para satisfacer sus necesidades mínimas y básicas”. Por lo menos el 12% de los colombianos no tiene empleo digno, permanente y remunerado adecuadamente. “No estamos debatiendo el aumento del mínimo salarial para el 2009, discutimos aumento del mínimo vital para las mayorìas colombianas…”
Las violaciones a los derechos humanos en Colombia las quieren limitar a las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, detenciones arbitrarias, fosas comunes, niños soldados, desplazamientos a la fuerza, asesinatos de sindicalistas y defensores humanitarios. ¿El resto, como un trabajo para cada colombiano, no son derechos humanos? ¿El derecho a una ancianidad digna disfrutando de una pensión y que dejó de ser con Uribe, no cuenta? ¿La salud, educación, recreación y vivienda, equilibrio social y económico, son simple cuento? Si el perdón que pide el gobierno no va acompañado de arrepentimiento y firme propósito de la enmienda, respetar los derechos humanos", es mejor que no lo pidan. Pedir perdón para salir del paso es indignante y hace mucho daño a Colombia.
