¿Cuáles Impecables administradores públicos?
El ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, apenas logró superar las presiones para que renunciara al cargo debido al encarcelamiento de un hermano, cuando es investigado directamente. En un boletín del ministro trata de aliviar el peso y su posible resonancia moral ante la opinión pública insinuando que se trata de cosas viejas y sin importancia. Ahora, moléstele o no al señor ministro, este de acuerdo o en desacuerdo con la determinación judicial, deberá dar su versión libre ante la Fiscalía. Detrás de todo hay una denuncia en la que se señala que el funcionario tuvo lazos de amistad y ligaduras políticas con un jefe paramilitar ahora encarcelado. Fuera de esto está surgiendo tema para otra investigación criminal por malos manejos.
El génesis de este nuevo escándalo político judicial del gobierno nacional está en una carta fechada en septiembre de 1995 y supuestamente firmada por Ramón Isaza, quien da cuenta que dos personas hablaron con él a nombre de Valencia Cossio. Le fueron a pedir que lo apoyara en su elección como miembro del Directorio Nacional del partido Conservador. La denuncia pública la formuló el senador Gustavo Petro Urrego en el congreso y los documentos, de que él disponía, fueron enviados para su uso pertinente a la Fiscalía General de la Nación. Un procedimiento debido y por lo conductos establecidos en la Constitución y las leyes colombianas.
A nadie se le olvida en Colombia que el jefe de la Fiscalía en Antioquia era su propio hermano. Este tristemente célebre personaje está tras la reja por actos de corrupción y de relaciones con gente del más bajo mundo del crimen en esa región colombiana. Hago esa acotación porque el ministro acaba de afirman que “En aquellos años y al conocerse la supuesta carta de Isaza, la oficina de la Fiscalía en Medellín, llamó a declarar a varias personas y después se "inhibió" en el caso…” Ahora hay otras determinaciones. El Fiscal General ha dispuesto abrir una investigación "para ver si la conducta denunciada tuvo ocurrencia, si tiene connotación de punible y quién o quiénes fueron sus autores” y esto es lo que vale.
Colombia es el país más lindo del mundo, pero también en él ocurren cosas increíbles. La justicia investiga al Ministro de Justicia, como a cualquier delincuente, pero lo sorprendente es que no se hace a un lado para no estorbar o influir en las investigaciones, sigue como jefe del Ministerio de Justicia. El ministro habla de que “respeta la justicia”, pero no se le nota. Su presencia en el ministerio es un irrespeto, es una grosería. Lo lógico, moral y decente es que se retire como Ministro de Justicia, sea investigado y si sale libre, que el presidente lo vuelva a nombrar pero asirse del puesto de pies y manos, no tiene buen aspecto ni genera respeto.
Después de está, al señor ministro lo esperan otras. El Contralor general de la nación habla de manejos irregulares, que tienen que ser investigados por la Fiscalía. La cartera del Interior y de Justicia hacía cuentas de que para este diciembre tendría habilitados unos 22 mil cupos con la inauguración de los nuevos centros de reclusión, pero no sucederá así. Hasta el 11 de noviembre del 2008, en promedio, las construcciones registran un avance de apenas el 34,43 por ciento. Estaban estimadas en 874 mil millones de pesos y hoy valen un billón 4 mil millones, hay sobre costo y daño grave al erario nacional. Hay afirmaciones técnicas que “los nuevos establecimientos no cumplen con las condiciones” establecidas. ¿Eso será lo que llaman una buena administración pública? ¿Esos serán el impecable gobierno de Álvaro Uribe?






