Los queremos vivos y libres
La marcha contra el secuestro se ha convertido en una obligación moral. Hoy en el país hay más de 2.800 personas sometidas a tener que vivir en condiciones infrahumana. Es una práctica abominable, inadmisible desde todo punto de vista como herramienta política o forma de hacer dinero. El 25 por ciento está en manos de las Farc, el 11 por ciento en poder del Eln, el 9 por ciento sometidos por la delincuencia común y el porcentaje restante se les atribuye a grupos de disidentes de guerrilla, paramilitares y grupos sin identificar. Colombia de esta forma se ha convertido en el país donde el secuestro es el alimento de todos los días de los show noticiosos de los medios de comunicación.
El repudio y la indignación contra los autores del secuestro en el país traspasaron las fronteras y es así como presidentes que tenían cierto grado de tolerancia y afecto con la guerrilla hoy la condena. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, exigió FARC que liberen a los secuestrados que mantienen en su poder y calificó de "inaudito" el hecho de que esa guerrilla todavía mantenga a decenas de cautivos. “Nosotros no vamos a soportar más esto”, (los secuestros) fueron frases del mandatario. “ya basta de jugar con fuego… liberen inmediatamente a todos los secuestrados”.
La Conferencia Episcopal Colombiana ha dicho a través de su secretario que “es importante que todo el pueblo colombiano se manifieste, se haga sentir para reclamar, exigir y demandar en todos los tonos y formas, la liberación de todos los secuestrados”. Por el simple hecho de ser católico se está en la obligación de exigir el cese el drama de los secuestrados y millones de colombianos allegados a esas víctimas. Todos los medios de comunicación están convocando a una marcha el próximo viernes 28 de noviembre. ¿Qué busca la marcha? No olvidar a las más de 2 mil personas que permanecen secuestradas en poder de organizaciones al margen de la ley.
No tiene sentido pretender hacer creen a la gente que la guerrilla existe para reivindicar socialmente a los sectores populares y actuar en sentido contrario. Hoy las Farc y el ELN son “victimarios crueles e insensibles” y obstinados sin sentido moral, ético ni político, persiguiendo la quimera inalcanzable de gobernar a Colombia. Mientras la guerrilla insista en usar el secuestro como arma política, mayor será el repudio nacional e internacional. Es como mínimo, estúpido, hablar de actuar para el bienestar del pueblo colombiano si se le asesina, secuestra y viola sus derechos masiva e indiscriminadamente.
“El pueblo no está con las Farc, porque esa guerrilla está de espaldas al pueblo… la marcha del próximo viernes es para decirle a las Farc que su manera de proceder es injusta y absurda… Los queremos a todos los secuestrados vivos y libres para la navidad… debemos protestar sin miedo para presionar que el fin del dolor de las familias y los propios secuestrados”, son algunas de las frases que reflejan la realidad del sentimiento colombiano. Las Farc envenenaron su propia existencia y mataron las muy pocas simpatías que pudieron llegar a tener.
