Antes de agredir, debe pensar…
AI y HRW pidieron al Presidente, Álvaro Uribe, que deje de hacer "acusaciones falsas y peligrosas" contra los grupos de Derechos Humanos. Al pronunciamiento se produjo en España según publicó EUROPA PRESS."En lugar de hacer tales acusaciones, dé respuesta a las preocupaciones en materia de Derechos Humanos le fueron planteadas hace poco tiempo atrás". El mandatario de los colombianos no pierde ocasión para agredir a estos organismos y sus directivos internacionales porque los informes presentados en el mes de octubre no fueron de alabanza a su gestión administrativa. El problema para Colombia, situación que por soberbia no quiere ver el presidente, es que en el exterior esta actitud de ataque insensato es tomada negativamente.
Luego de la publicación de los informes, el presidente Uribe acusó a Amnistía Internacional de "ceguera", "fanatismo" y "dogmatismo" y afirmó públicamente que el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, es un "defensor" y "cómplice" de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Estas declaraciones menoscaban la dignidad y la dignidad de su cargo y dan luz verde a quienes desean perjudicar a los defensores y defensoras de Derechos Humanos en Colombia". Los organismos insistentemente agredidos por, Álvaro Uribe, siguen esperando “que el Gobierno colombiano proporcione respuestas mesuradas y detalladas a las graves inquietudes en materia de Derechos Humanos le fueron planteadas…".
José Miguel Vivanco le ha sostenido al mundo que "Estas ridículas acusaciones son el reflejo de un Gobierno que nunca ha asumido la responsabilidad por sus actos. En lugar de abordar los problemas de Derechos Humanos del país con la seriedad que merecen, el Gobierno de Uribe ha intentado desviar las críticas simplemente estigmatizando a aquellos que las formulan, no importa quiénes sean, de tener vínculos con la guerrilla… Uribe y otros altos funcionarios han efectuado acusaciones similares en varias oportunidades contra quienes critican o se oponen a sus políticas, incluidos no sólo grupos de Derechos Humanos internacionales y colombianos, sino también el Tribunal Supremo de Justicia de Colombia, sindicalistas y destacados periodistas”.
La rendición de cuentas sobre los Derechos Humanos, que se llevó a cabo en la Casa de Nariño donde participaron el presidente Uribe, la cúpula militar y el gabinete de ministros puede ser un gesto positivo. De la misma forma, pierde brillo con las arremetidas presidenciales contra quienes trabajan el Área de los DDHH. La presencia de Obama en la Presidencia de los Estados Unidos y la necesidad de la ayuda norteamericana a Colombia, obligan a Uribe a que cese en sus agravios y se siente a estudiar la realidad que en la materia sufre el país. Con ofender, calumnia y difamar no se soluciona nada, por el contrario se agravan las cosas. Este comportamiento de Uribe es tomado en Europa y Estados Unidos como una persecución contra los activistas de los derechos humanos, así que antes de agredir, piensen.






