El detector de mentiras
El polígrafo o detector de mentiras es un instrumento que la ciencia y tecnología le da a la humanidad para llegar lo más cerca posible a la verdad. Su aplicación se viene dando de hace por lo menos una década pero de una forma tímida. Hoy el gobierno habla de usarlo en los militares que lleguen a un alto grado y lo establece como elemento fundamental para poder seguir la carrera hasta los más altos niveles. La medida es buena si detrás de todo esta la implantación de una conciencia plena del respeto a los “derechos humanos” que es lo que cuenta. Con la determinación buscan garantizarle a la comunidad colombiana que las normas nacionales e internacionales de convivencia ciudadano no son simple letra muerta. Pueda ser que en forma inicial la determinación moleste, pero con el tiempo será plenamente aceptada como es aceptado un examen del corazón o la toma de la tensión para saber de la salud de los militares.
Esta es la primera vez que el polígrafo es tenido en cuenta de manera masiva en eventos estatales porque en unos estratos es aceptado y en otros no. Los criminales “Falsos Positivos” puestos en práctica por algunos militares en contubernio con civiles para cobrar recompensas por información y, de otra parte, lograr condecoraciones y premios, presionaron las nuevas medidas. Con el polígrafo se tendrá un mayor grado de certeza de que las altas cúpulas militares son personas en que se puede confiar. El gobierno ante la opinión pública nacional e internacional dará un paso real y palpable en la garantía de los derechos humanos. Los informe tendrán que evolucionar hacia la configuración de un a nueva imagen porque aun cuando no es todo lo que el país necesita si es un buen paso adelante.
El polígrafo no puede limitarse únicamente a los altos mandos militares. Su uso tiene que cubrir todos los niveles de las fuerzas militares, de policía y organismos como el DAS donde sus integrantes ha sido motivo de muchos desafueros y vículos criminales. El Detector de Mentiras debe establecerse en otras áreas de la vida pública. Como sucederá con los altos mandos militares también debe acontecer con los altos funcionarios del Estado y la política como ministros, magistrados, senadores, representantes, directores y gerentes de organismos descentralizados. ¡Que bueno sería que Colombia tuviera al fin funcionarios a toda prueba, políticos honorables y pulcros! Estupendo sería que en los contratos que el gobierno otorga fuera obligatorio un certificado de las partes actuantes, etc. La indignidad en Colombia no es solo en materia de derechos humanos, por lo que es urgente un dique para el otro tipo de abusos.
Indudablemente que el detector de mentiras, usado de manera generalizada, haría evolucionar el criterio que hay, en los tres niveles de la administración pública, de conseguir llegar a los cargos públicos no a servir al ciudadano sino a servirse por las buenas o las malas de los bienes del Estado. Eso de mirar al detector de mentiras como algo humillante no tiene razón de ser, por el contrario, es la garantía certificada de la dignidad de una persona. ¿Cuánto ahorraría el Estado por investigaciones, por ejemplo, las de los parapolíticos si antes de ser elegido se le hubiese sometido a toda esa gente al polígrafo? Obvio que el presidente también cuenta.

