Las Farc tienen la palabra
Para que pueda haber diálogo es indispensable que se haya por lo menos dos sectores y que ambos hablen el mismo idioma. No se puede hacer un diálogo con el uno hablando en Chino y el otro el quechua. Las Farc proponen un diálogo a través de Internet y habla de franqueza y sinceridad, sin dogmatismos y cosas de esas que en todo sitio y lugar impiden el entendimiento entre la gente, organizaciones y pueblos. Las 150 personas que se hacen llamar “intelectuales y sociedad Civil” han hecho una exigencia para poder continuar en el cuento. Que el “Secretariado” hable sin tapujos y sin dobleces sobre el “secuestro” como arma política y de lo que hasta el momento guardan silencio. La verdad es que si no fijan una posición frente a este delito de lesa humanidad no vale la pena seguía hablando por hablar.
“La guerrilla de las Farc tienen que decir claramente si está dispuesta a abandonar de manera definitiva la práctica del secuestro, por ser intrínsecamente inhumana e indefendible, o si la va a mantener… la práctica del secuestro es intrínsecamente inhumana y no se le puede defender sin que al tiempo se entre en el terreno cenagoso donde campea la divisa de que el fin justifica los medios… Millones de personas en Colombia y fuera de ella no pueden alejar de la conciencia la imagen de una porción numerosa de colombianos que ven pasar sus horas y sus días en doloroso y desmoralizante cautiverio… la posibilidad de un diálogo dependen de las condiciones realistas para convenirlo… es hora de que las Farc se liberen del secuestro”.
Por tercera vez ha sido convocado el pueblo colombiano, ahora por Ingrid Betacourt, a una gran marcha de rechazo a las Farc y el secuestro. Desde ya se sabe que más de medio centenar de ciudades en todo el mundo han informado que aceptan la invitación, en Colombia todas. Ante el horror que implica ese “delito” y el repudio de toda la humanidad a su práctica, lo mejor es que liberen unilateralmente y sin contraprestación a todas las personas que están en su poder. Tienen que entender que las Farc han sido desautorizadas por el pueblo colombiano y que en forma reiterativa les ha dicho que no los quiere y que están cada día mas lejos de ser alternativa de gobierno tanto democráticamente como por la violencia.
La burla que siempre ha hecho las Farc, hasta de sus propias propuestas, ha hecho generar en la conciencia ciudadana de todos los colombianos un alto grado de desconfianza y duda hacia ellos. Una guerrilla sin base popular no está en nada y menos cuando se pasa por una etapa de debilitamiento económico y militar. Fidel Castro en una ocasión dijo que “las organizaciones que no se transformen y evolucionen se autodestruyen. El veneno lo llevamos todo por dentro y de un momento a otro surte efecto…”. Indudablemente que para seguir en el diálogo epistolar es necesario un pronunciamiento de las Farc y su detestable industria del secuestro. Si no lo hay, no tiene sentido hablar por hablar hasta llegar a un total desgates de credibilidad. Las Farc tienen la palabra.






