El ridículo sainete del salario mìnimo
Vuelve nuevamente la supuesta “concertación del salario mínimo”. Los medios de comunicación comenzarán a bombardear a la opinión pública colombiana con miles de notas informativas para terminar que el gobierno luego de hace unos míseros ajustes lo decreta sin tener en cuenta nada diferente a su parecer. Este cuento ya no tiene razón de ser en la administración de Uribe a quien no le interesa redimir la pobreza generalizada entre los colombianos, sino las posiciones dogmáticas de sus políticas económicas orientadas a aumentar la pobreza entre pobres y concentrar el capital en pocas manos con el supuesto de que así habrá trabajo, comida, vivienda, salud, educación y recreación a borbotones para todos. Poner a la gente a discutir y al final, él o uno de sus enviados, pasa por encima de todo para implantar la voluntad del gobierno.
El aumento del salario mínimo debe tener un procedimiento automático sin la intervención de nadie. Una de esas formulas sería un porcentaje fijo sumado a la inflación producida en el año. Este mismo porcentaje ser valido para el incremento de los impuestos de la vivienda para las personas que devenguen salario mínimo y tengan casa propia cuyo precio no pase de 100 millones de pesos(precio de hoy), para la seguridad social, lo servicios públicos, etc. Esto para evitar que el gobierno suba 20 0 30 mil pesos mensuales al salario mínimo y al otro día desaparezca porque el aumento del precio del agua fue mayor. Eso es ensanchamiento de la pobreza nacional.
Las Centrales Obreras anunciaron que en el sainete del mes de diciembre que solicitará un incremento del 15 por ciento al salario mínimo para el 2009. Automáticamente, sabemos, el gobierno y el sector empresarial dirán que no, porque se afectará el empleo. La pregunta obligada será, ¿Cuál empleo? El salario mínimo lo devengan 4 millones y medio de colombianos o sea la mayor parte de la fuerza trabajadora colombiana y de ahí en 5 años no ha pasado. La petición del sector trabajador fue fundamentada en que la inflación este año sobrepasó la meta establecida por el Banco de la República para el presente año, entre el 3,5 y el 4,5 por ciento y arrasó con el incremento salarial. A eso hay que sumarle, negativamente para el trabajador/empleado, la pérdida del valor adquisitivo por la actitud del gobierno en temas como la Reforma Laboral, la pensional y la pérdida de los derechos fundamentales a salud y educación.
Para negarle al empleado de salario mínimo un incremento que satisfaga sus necesidades básicas sobran las excusas. Para este año indudablemente que será “los efectos de la crisis mundial”. El perfil que le darán a la negativa de un mejor salario mínimo será por parte de empresarios y gobierno: “Como la crisis todavía no ha culminado y sus efectos en el sector real de los países desarrollados no han sido evaluados aún, no se puede prever con certeza la magnitud de los efectos en los diferentes sectores de la economía local”. Los trabajadores pedirán un salario mínimo de 516 mil pesos para 2009 e intentarán convencer con cifras y documentos que se hace necesario dentro de la economía nacional.

