Algo sucio para esconder
A pesar de que estamos escuchando a cada momento discursos presidenciales donde se predica que vivimos en una etapa de la vida colombiana en donde el respeto a la ley y la constitución nacional es norma invariable, la verdad es otra. Aquí las leyes se violan de la forma más vulgar que pueda ocurrir. Un ejemplo de eso es el caso del expediente sobre la investigación que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes debe tener contra el presidente, Álvaro Uribe, por el delito de cohecho al ofrecerle dádivas a una entonces parlamentaria conservadora, (en la cárcel por el mismo caso), para que votara positivamente la reforma constitucional que le permitiría la reelección. A pesar que la ley califica ese expediente como un documento público, en otras palabras que todos los colombianos, si quieren pueden tener copia auténtica, los dos investigadores responsables lo guarda como secreto de estado. Eso se llama violación a la ley.
De la misma forma se acaba de denunciar que “Los representantes uribistas que supuestamente llevan la investigación contra el presidente Álvaro Uribe por el caso de la 'yidispolítica', no aceptaron una recusación formulada por dos congresistas… Dijeron que no hay argumentos jurídicos en la recusación y que el caso no debe resolverlo la Comisión de Ética, pues no se trata de una función propia del ejercicio político sino una actuación especial dentro de las funciones judiciales que tiene el Congreso… Ante un vacío jurídico, nos acogemos a lo contemplado en el Código de Procedimiento Penal…(¿?)”. La decisión implica que el proceso continúa en manos de los mismos investigadores, quienes han mantenido el expediente con “carácter reservado” a pesar de la orden legal de la publicidad de los casos en que el investigado sea el Presidente de la República. En otras palabras, en términos populares, se “se están pasando la ley por la faja”.
El misterio y el oscurantismo rodean el expediente de marras deja visto que “Algo raro podría estar sucediendo ante la actitud de los investigadores. Si no hay cosa sucia o mal oliente, no se justifica esconder el expediente”. Observadores de la cosa política señalan que por lo menos un día de por medio, los representantes investigadores, se reúnen en desayunos y eventos sociales con el investigado a quien es le informan detenidamente qué está pasando y reciben instrucciones en torno a los siguientes pasos a seguir. Este tipo de amistad personal y política es lo que genera la inquietud de que se está pecando contra la ley, la ética y la estética. El comportamiento de investigado e investigadores no deja espacio para pensar en las cosas se están llevando bien conforme a la ley y la rectitud.
¿Hay mérito para acusar al presidente y por eso esconden el expediente? ¿El comportamiento de los investigadores es una simple recomendación del presidente Uribe para hacerle el lance a su responsabilidad ante la ley? ¿Cuál es el premio ofrecido para que los investigadores se expongan personalmente ser investigados, sancionados y quedar marcados o impedidos de por vida en la política? ¿Todo es gratis? ¿Si el presidente, Álvaro Uribe, habla de transparencia total en todo lo que tenga relación con él y su gobierno, por qué aquí las cosas, con su visto bueno, son oscuras y las esconden muy celosamente? No es que la opinión pública quiera dedicársela a Uribe, es que dan la base para que la malicia indígena surja a torrentes. Un plato de postre no se esconde, se esconde pero su contenido después de pasar por el sistema digestivo.

