Ya no más uribismo gratis
Los congresistas que respaldaban al gobierno bajo la etiqueta de “uribistas” parece que se aburrieron de hacer de “chinos mandaderos” para satisfacer los caprichos del presidente sin que a ellos se les tenga en cuenta para nada. Como es normal dentro de quienes están en el poder, al conocerse algunas exigencias, “yo te doy… tu me das”, fueron calificados de extorsionistas y señalados como los malos del paseo de que vienen apoyando sin tregua y sin alzar cabeza desde hace seis años a uribe. Para estos congresistas no es admisible, por parte del gobierno, que reivindiquen su derecho a “pensar y actuar por cuenta propia”. Inclusive, a protestar utilizando para ello una especie de “operación tortuga”.
Como es normal en este y todos los gobiernos, los legisladores hicieron saber al gobierno que requerían de la aprobación de partidas presupuestales para sus regiones ("cupos indictivos"), con nombres propios y posiciones en la burocracia. El memorial agravios fue entregado por escrito y algunos de ellos actuaron términos duros para respaldar sus reclamaciones. Un politólogo señaló que “dejaron de ser cuadros colgados, de una pitica, en las paredes del congreso a quienes no se les consulta para nada para avolucionar a seres humanos”. El presidente Uribe dijo que “no transigirá a las pretensiones de los legisladores uribistas”. Los señaló de abusadores.
"El problema número uno es el referendo y el segundo, la reelección para el 2014. Hay muchos uribistas que no desean apoyarla y quieren poner candidato propio. Por eso se inventaron el plan tortuga para no aprobarla". La situación podría generar una crisis entre el mandatario Álvaro Uribe y miembros de su bancada en la Cámara de Representantes, donde perdería Uribe."La tortuga le ganó al conejo". La agenda legislativa se va quedando estancada en el Congreso a menos de mes y medio para su cierre. Más de la mitad de los uribistas componen el paro parlamentario que al parecer como en los empleados judiciales, los indígenas y los cañeros, será radical. El uribismo prepotente o absolutista se comenzó a derretir. En esto juega mucho la claridad en las posiciones polìticas de Uribe, adornadas siempre por la ambigüedad y la neblina.
Si los congresistas, sean del partido que sean, no trabajan por conseguir recursos y desarrollo integral de sus regiones, no hay razón para su existencia. Sobran en el panorama político nacional. La política la han distorsionado tanto que un congresista uribista es un simplemente apéndice de la presidencia, cuya misión es asistir a desayunos y luego a obedecer las ordenes sin chistar. Se presume que un “uribista” apoya al gobierno para que este a su vez apuntale a sus electores y les solucione sus necesidades sociales. Si reclamar por sus regiones es extorsionar al gobierno, lo han hecho bien, arreglar maletas y hasta luego, nos vemos, chao, goodby, adiós para siempre adiós.
El el gobierno tiene sol a las espaldas . Ya desapareció la posibilidad de reelegir a Uribe en el 2014 y de la misma manera se esfumará la del 2010. Sus amigos, por lo pronto en un poco más del 50% tomaron camino para acomodarse en el futuro y lo más importante, están después de seis años descubrieron que pueden pensar y decidir por cuenta propia sin que hayan funcionarios que los estén controlando. ¿Los beneficiados? ¡Colombia entera que retorna a ser un Estado donde el poder público se divide autónoma e independientemente en tres: Ejecutivo, legislativo y judicial! Para el poco más de año y medio que le falta, Uribe tiene suficiente con los escándalos y problemas por el mal manejo del país se le han incubado y que van de lo económico a lo social, pasando por lo criminal y violación de los derechos a los ciudadanos colombianos. Ya no más uribismo gratis.

