Otra página de la historia
El cese de actividades de la Registraduría Nacional del Estado Civil se decidió después de que el Ministerio de Hacienda "negó" la bonificación electoral a la que "tienen derecho" los funcionarios en años de elecciones. El problema surge no por acción de la guerrilla o porque alguien quiera desestabilizar al gobierno. Es el fruto de que el ministro de Hacienda y el presidente, se niegan a solucionar un problema que le fue planteado hace 8 meses. No aceptan que los trabajadores reciban la paga completa a que tienen derecho. Como en el Poder judicial, se busca evadir el cumplimiento de la ley y las normas vigentes de obligatorio cumplimiento y que los gobernantes juraron “cumplir y hacer cumplir”
“Desde hace 8 meses han venido negociando con el Ministerio de Hacienda una nivelación salarial pero el gobierno se muestra como una piedra: no se mueve, no oye, no ve y no responde”. Sectores sindicales señalaron que es el mismo gobierno el que presiona la realización de los paros laborales. ”No hay otra fuerza diferente como se pretende insinuar calumniosamente”. El presidente del sindicato de la Registraduría explicó que con estos 8 meses de infructuosa búsqueda a un arreglo laboral, "quedó demostrado que el ministro de Hacienda y el Gobierno “no quieren” solucionar el problema planteado".
Desde hace varias semanas el país está convulsionando. Después del paro de los transportadores, los “corteros”, el Poder judicial, los indígenas vendrán muchos más. ¿La razón? ¡Hay malestar social! Por todos lados se agita cierto ambiente de "conmoción social", disgusto entre las clases trabajadoras frente al Estado y la concentración de la riqueza. Los problemas irán saliendo uno tras otro si no son solucionados de acuerdo a la necesidad y aspiración expuesta.
Los observadores creen que este fenómeno se presenta en todos los países del mundo, con guerrilla o sin guerrilla, cuando las clases populares no se sienten bien y se ha dejado crecer el fermento de la insatisfacción y necesidad social y económica. Los trabajadores Colombia, sector oficial y privado, no están bien. No les está cumpliendo. “Los trabajadores en los últimos diez años no han avanzado hacia el mejoramiento, todo lo contrario, han sido castigados como aconteció con la reforma laboral y pensional de Uribe. No se les dio, se les quitó.
"El gobierno está renuente a revisar o negociar los sueldos de los empleados de la Registraduría, por eso el paro que lo protege la constitución, las leyes y que será indefinido y pacífico. No le tendremos miedo a las bravuconadas presidenciales o ministeriales… Ya se acabó la tolerancia y la sumisión, el tiempo de espera para un crecimiento económico nacional que nunca llegará por las buenas, es simple ilusión”. Si termina un problema y comienza el otro, no es cosa diferente que la demostración de la ineptitud de quienes tienen en sus manos el manejo del Estado. Hemos escrito y leido otra página de la historia nacional.



