Los paracos, el gobierno y la verdad
En las recientes declaraciones del ex jefe paramilitar, Salvatore Mancuso, dadas desde una cárcel en los Estados Unidos, llenan de expectativa y enciende una luz frente a las aspiraciones del pueblo colombianos. Dijo que por lo pronto está listo para confesar su responsabilidad en seis masacres y asesinato de dos sindicalistas. Mancuso le pidió a la Fiscalía que comience cuanto antes las imputaciones parciales en su contra. Garantizó estar dispuesto a revelar todas las relaciones ilegales que sostuvo con miembros del establecimiento, es decir funcionarios, comerciantes, empresarios y militares, como ex comandante de los bloques Córdoba y Catatumbo de las autodefensas.
Mancuso quiere colaborar con Colombia, por eso tiene afán a que continúe las investigaciones con prontitud. La cárcel en el país del norte y su soledad, le ha dado oportunidad de pensar con tranquilidad para no dejar nada ni nadie por fuera. "Ya se establecieron los mecanismos de cooperación judicial entre los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos" por que no utilizarlos ya y hasta el máximo. Salvatore Mancuso dijo estar dispuesto a reconocer ante la justicia colombiana, su responsabilidad en las masacres de El Aro Ituango, Mapiripán y La Cooperativa, El Salado, Pichilín, Tibú, La Gabarra, entre otras acciones criminales de las que dará a conocer nombres propios de muchos delincuentes que hoy siguen posando de señores y defendiendo un a reputación machada de sangre y lesa humanidad.
Muy interesante saber de su disposición total para reconocer ante la Fiscalía su participación en el asesinato de los líderes sindicales Aury Sará Marrugo y René Cabrales Sosa. Lógico, dentro de su confesión saldrá a la luz pública el por qué actuaron en contra de esos dirigentes obreros y quien están detrás o dentro de los crímenes. Asumirá su responsabilidad en los delitos de lavado de activos y testaferrato en relación con los bienes que el narcotraficante italiano, Giorgio Sale, le manejaba a las Autodefensas. Con esas confesiones indudablemente el país descansará física y moralmente. Muchas familias anhelan saber la verdad y los protagonistas y de la forma como Mancuso quiere hacer.
¿A cuántos “señores” del estamento alcanzará el ex jefe paramilitar con sus confesiones? ¿Le permitirán hacerlo o simplemente, dentro de esa sórdida política colombiana, que no se ve pero se siente en el ambiente, le colocaran palos en la rueda al proceso de confesión? Mancuso demuestra un cierto grado de ansiedad y deseo de celeridad, situación que por parte de la justicia colombiana debe ser aprovechada. Ahora si creo en la sinceridad del ex paramilitar, beneficio que no le daba antes cuando esperaba que le cumplieran con los compromisos hechos, por debajo de la mesa para desmovilizarse y, que nunca fueran conocidos.

