Sangre que clama justicia
El crimen cometido contra el bebé, Luis Santiago Lozano, tiene consternados a todos los colombianos y media humanidad. La inocente criatura fue hallada muerta en un sitio rural en el municipio de Chía, muy cerca a Bogotá, luego de que su padre hubiera pagado a una mujer para que lo secuestrara y haber asistido con la madre a actos públicos para reclamar a la criatura que se creyó secuestrada. La desalmada pareja está tras la reja a la espera de la acción de la justicia. La sociedad colombiana, anestesiada y adormecida por las diarias noticias de crímenes horrorosos no puede seguir en su letargo y su displicencia o viviendo de explosiones momentáneas estimuladas por los medios de comunicación los que del dolor ajeno hacen un carnaval de payasadas. A pesar que la moral pública y privada está a punto de desaparecer, urge que Colombia reflexione sobre el abominable crimen del pequeño de tan sólo once meses y la ruta retorcida que hemos tomado.
No es el momento de lamentaciones y menos de espectáculos circenses como los que las cadenas de radio y TV montan utilizando inmoralmente de las tragedias como la de Luis Santiago para hacer una competencia de “quien habla más sandeces”. Hubo momentos en que el oyente tenía que explotar de furia al escuchar estupideces como la que le endilgaron al ministro de agricultura: “Estoy de acuerdo con todas las determinaciones que se tomen para castigar este crimen…” A un senador quien consideró que se debía aprovechar el referendo de la “Cadena Perpetua” para establecer la pena de muerte…” y a un periodista que señalaba a los fiscales y jueces por no condenar este tipo de delito con la muerte en forma inmediata.” Lo de ayer, (30-09-08), fue la gran feria de las payasadas. Actuación que riñen con el respeto que merece la memoria del niño sacrificado. Una cosa es informar y otra es divertirse como si se tratara de una carrera ciclas.
De lo poco sensato que escuchamos lo dijo La representante adjunta de la Unicef en Colombia, Antonella Scolamiero: “La noticia de la muerte del niño nos da mucha tristeza, creo que es importante establecer que la muerte de un niño tiene que hacer reflexionar a la sociedad y a la población colombiana sobre qué esta pasando en el país”. En Colombia anualmente mueren centenares de niños, victimas de la violencia, el hambre y abandono en todos los puntos cardinales de su geografía. Cuando una de esas muertes es escalofriante, los medios escandalizan uno o tres días entrevistando siempre a los mismos: Presidente, ministros de seguridad social, Defensa, Agricultura, al Fiscal, presidente del Senado, la Cámara y el presidente del partido la U y el Partido Conservador, para luego entrar en un silencio absoluto. Siempre dicen lo mismo y jamás llegan soluciones reales, palpables. Es lamentable, pero hay que decirlo, las cosa siguen sin modificación por que la politiquería no les deja tiempo para nada.
Nuestras voces de dolor por este crimen aterrador. Nos duele en el alma y reclamamos que no suceda como acontece con la muerte y abandono diario de decenas de niños y niñas por parte de sus padres y el Estado/Gobierno. Reclamamos acción ejemplar en contra de los responsables de la descomposición moral del país, no solo sobre el ocasional autor material e intelectual de un caso puntual. El problema está en que en el común de las gentes, por el ejemplo recibido de los altos estratos de la nacionalidad, hallan la solución de sus problemas “asesinando”. Los paramilitares, parapolíticos, narcotraficantes y guerrillas son el semillero de la desintegración moral. Gracias a ellos ha habido millones de crímenes horrorosos que como en el caso del niño, Luis Santiago Lozano, su sangre clama justicia a Dios y los humanos.






