Menos soberbia y más acción social
Los trabajadores de la Caña en el Valle del Cauca y los empleados del poder judicial, no le comieron carrera al Presidente Álvaro Uribe. Sus largas intervenciones en sendas reuniones privadas no convencieron a quienes utilizando el derecho constitucional a la huelga, reclaman mejora salarial. “No se logró un acuerdo para levantar ningún paro. El de los cortadores lleva 16 días y el del poder judicial un mes”. En medios internacionales al tratar el tema y las quejas del gobierno que el paro esta causando algunos traumas a la economía y la justicia, destacaron que “todo paro genera problemas, por eso los empresarios inteligentes y capaces, los evitan o los arreglan rápidamente”.
Uribe se desplazó a uno de los ingenios en donde se adelanta la huelga, para dialogar directamente con los corteros. Insistió en el desbloque total de las plantas de producción de los ingenios, pero no dio soluciones que beneficiaran al trabajador. Los empleados judiciales no aceptaron la propuesta económica del gobierno nacional por considerarla insuficiente. La Asamblea del sindicato judicial decidió rechazar la oferta por considerar insuficientes. Los 110 mil millones de pesos ofrecidos por Uribe no nivelan nada. Las regionales de Asonal no se aceptaron la oferta gubernamental y se decidió continuar con el cese de actividades. Los trabajadores tanto de la caña como de la justicia buscan soluciones salariales no para el futuro lejano, procuran soluciones reales para ya.
A pesar que desde que Uribe esta en el poder todos los meses le suben al precio de los combustibles en un espiral sin fin, ahora los ministros que tienen que ver con economía y agricultura señalan que subirá el siguiente mes por culpa de la huelga de los cortadores. Igualmente han dicho que el alza de los alimentos que se avecina, será por la falta de etanol, pero los cultivadores lo niegan y aseguran que tiene que ver con el descontrol de los precios de sus insumos. La presencia del presidente como negociador “fue un fracaso rotundo”. No causó el impacto que esperaban. No deslumbró a los dirigentes sindicales que estaban a la mesa de negociación.
Hay que tener en cuenta que Uribe no es ni ha sido santo de la devoción de la dirigencia sindical colombiana. Muchas horas de televisión de radio se han emitido y toneladas de papel se han impreso con posiciones adversas. Los sindicalistas y Uribe son agua y aceite. Como lo dijo uno de nuestros lectores en un comentario al explicar que una cosa son los uribistas ante la presencia del presidente, ellos hasta se orinan parados de la alegría y la emoción de que los salude y otra la del sector trabajador. La presencia de Uribe los estimula a endurecer sus posiciones y exigir más que a cualquier otro negociador. Esas son reacciones humanas.
El responsable de no solución a los problemas que surgen en Colombia es el gobierno y del gobierno, el presidente. Aquel quien fuera elegido para eso. La poca sabia justificación de que “Uribe no puede solucionar todos los problemas del país” es una tarugada. El mal trabajador siempre le echa la culpa a las herramientas. La solución al diferendo laboral de la justicia la tiene el gobierno. Los huelguistas están dentro de la ley y ya existe el concepto de todas las cortes y tribunales de Colombia que “Tienen razón de exigir nivelación salarial con los otros dos poderes públicos”. ¡Urge menos agravios, amenazas, soberbia, prepotencia y más acción social!
