Una nueva burla social
El desesperado afán de hacer dinero rápido utilizando todos los medios posibles e imposibles, es la causa que ha llevado a que la salud en Colombia a convertirse un desastre total. Los iluminados de este y otros gobiernos cometieron la incongruencia más grande del mundo, un absurdo imperdonable al sacarla de su esencia social y convertirla una inmejorable ocasión de hacer dineros a torrentes comercializándola hasta el extremo máximo. Se esta con Dios o con el demonio. No se puede unir el aceite con el agua ni desconocer un mandato constitucional que la clasifica como una obligación del Estado para con los colombianos.
En los últimos días los medios de comunicación, los adeptos al gobierno y que publican sin analizar el pro o el contra de los cambios y reformas propuestas, han habla de la reforma en el Pos. Sobre el temas hablan de que hace varios meses vienen trabajando sobre el tema “con asesoría”, (influencia de intereses empresas privadas), nacional y extranjera, pero que “el resultado definitivo tardará varios meses”. En forma automática el gobierno advierte que la culpa del mal funcionamiento del sistema de salud, no es de ellos, sino de los usuarios. “…hace falta un enorme proceso de pedagogía para enseñar a los colombianos la forma en que funciona el sistema de salud en el país”. ¿Acaso el sistema de salud no tiene que ser simple? ¿Cuando la persona se enferma acude a los lugares asignados y dentro de la simplicidad que debe haber, recibir pronta, adecuada y científica atención sin condicionamientos legales o extralegales, hasta curarse totalmente?
La Defensoría del Pueblo a través de sus directores ha hecho pronunciamientos públicos que “el POS se debe socializar de forma más contundente”. En el mismo sentido hay pronunciamientos de las altas cortes donde creen que al paciente hay que darle la atención y aplicarle el medicamento que necesite este o no incluido en ese listado ignominioso para el usuario y protector de intereses empresariales llamado Pos. Según las encuestas el 84% de los interesados pide “reformas” en el Pos, pero la verdad lo que quieren es que se acabe y que sea el médico el que determine que se debe hacer sin las limitantes que implica el Pos. Si el encuestador le preguntara sobre acabar el Pos todos contestarían positivamente, pero como le consultan sobre “reformar”, responden en esos términos.
El médico y senador, Iván Moreno Rojas, en repetidas ocasiones ha señalado que la ley 100 tiene que desaparecer porque no es el modelo más sano para la seguridad social y que definitivamente por más reformas que se le haga, seguirá funcionando mal. El problema de salud en Colombia no es de hacerle pequeños cambios, es estructural y debe ser acometido de fondo con concepciones totalmente diferentes a lo que tenemos. Es la urgencia inaplazable de anteponer los intereses de todos los colombianos a los afanes económicos insaciables y dañinos de un privilegiado y limitado grupo de empresarios insensibles e indolentes ante el sector social del país. Lo asegurado por el ministro es una nueva burla social.






