La ancianidad arrinconada
Al contrario que en todos los países desarrollados del mundo, en Colombia, el panorama del régimen pensional es extremadamente sombrío. La pensión no es tratada como un derecho fundamental y el Gobierno no ha querido entender que los adultos mayores son altamente vulnerables debido a que, por sus capacidades físicas y sicológicas, ya no pueden enfrentar las contingencias que les da la vida. La afirmación fue hecha en desarrollo de un “Foro Sobre Pensionados” convocado en el Senado de la República. De cada 100 colombianos escasamente 25 logran reunir los exagerados e in flexibles requisitos para obtener una pensión de vejez. Cada día las exigencias son más onerosas gracias a las disposiciones que permanentemente esta generando el gobierno a través del Ministerio de “Seguridad Social”.
De seguir por este tortuoso camino, en muy pocos años en Colombia no habrá pensionados diferentes al presidente de la república, los ministros, parlamentarios, diplomáticos y uno que otro funcionario público. Las cosas no paran en ese sitio. La Misión para la Erradicación de la Pobreza en Colombia dejó al descubierto un hecho aún más grave. El 75% de quienes lograron acceder a una pensión solo recibe un salario mínimo ($461.500), que no les alcanza para subsistir decorosamente a la persona y sus dependientes. Hasta el momento al gobierno de Álvaro Uribe “no ha mostrado el más mínimo interés por las personas que buscan acceder a la pensión y pareciera que la meta es ahogarlos en el camino con los requisitos y trámites”.
“En el futuro no vamos a tener pensionados, más del 50% de los trabajadores están deslaborizados como efecto de las últimas reformas laborales”, dijo el senador Luis Carlos Avellaneda. Sustenta su afirmación en el hecho de que el 54% de los actuales trabajadores del Estado y la empresa privada no van a poder acceder a una pensión. Son empleados de cooperativas de trabajo asociado, que en casi todos los casos evaden los aportes a la Seguridad Social. “Estos engendros de cooperativas fueron diseñados por el gobierno cuando en un acto casi inmoral tomo la determinación de aliviarle las cargas al poder económico en Colombia a costo de la necesidad del trabajador común”.
Según el ministro de “Seguridad Social” el gobierno “no está en condiciones de hacer nada para mejorarle la existencia a los pensionados y a quienes aspiran a una pensión”. Es una respuesta humillante y desnaturalizada. Colombia es un país que tiene para todo, lo que sucede para que los recursos no alcancen es la existencia de la discriminación y exclusión social como norma. La ausencia de sentido social generalizado y de valorar al hombre como ser humano ha llevado a Colombia a ser uno país que no avance en la lucha contra la pobreza. A pesar de que los ricos son más ricos, el país como conjunto es más pobre y miserable. Ejemplo de esa miseria, los niños que a diario mueren de hambre y los ancianos abandonados y despojados de su derecho a una pensión de vejez.

