El mundo comienza abrir los ojos
La Audiencia Regional del Este de Dinamarca condenó a seis daneses a penas de entre 60 días y seis meses de cárcel por intentar apoyar económicamente FARC y al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Estas personas integraban la sociedad "Fighters & Lovers" (Combatientes y Amantes), que producía y vendía las camisetas con emblemas de las FARC y el FPLP. Las dos organizaciones beneficiarias están en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea (UE) y de Estados Unidos y como tal fueron reconocidas por la justicia danesa que desde junio adelantaba la investigación. En Colombia, país víctima del salvajismo de las Farc hay satisfacción por el veredicto.
El grupo de daneses alcanzó a vender unas 300 camisetas a 23 euros (33 dólares) la unidad. Del valor, cinco euros, se destinaban para financiar una radio en Colombia y un taller gráfico en territorios palestinos. Se calcula que se recaudaron 4.770 dólares. La Policía confiscó el dinero. Esta organización de apoyo a los grupos terrorista fue prohibida por la policía en 2006. La nueva legislación antiterrorista danesa entró en vigencia en el 2002. En ella prohíbe “la financiación directa o indirecta de movimientos terroristas, y las personas que violen esta ley pueden ser condenadas a penas de hasta 10 años de prisión”.
Una primera sentencia por parte de un tribunal interior, los había exonerada de culpa. Pero el Tribunal Superior que acometió la revisión emitió nuevo fallo. Tuvo en cuenta informes de las ONU, Amnistía Internacional y de los servicios secretos daneses. En esas pruebas muestran el accionar violento de las Farc, quienes han cometido secuestros, torturas a sus víctimas, asesinatos, masacres, reclutamiento de menores y ejecutado ataques contra la población civil. Los seis condenados deberán ingresar en prisión inmediatamente, otros cuatro quedarán en libertad condicional y vigilada durante un año y un séptimo procesado fue puesto en libertad sin cargos. La sentencia ordena la incautación del dominio virtual que hospedaba la página web usada.
En Colombia la noticia fue bien recibida. Por lo menos quienes desfilaron el 4 de febrero y el 20 de julio para protestar por el secuestro y otros crímenes de lesa humanidad de las Farc, así lo han venido expresando. Fue exteriorizada la convicción de que la decisión judicial sienta un precedente en la lucha contra lo que queda de los tentáculos internacionales de esta criminal organización también dedicada en gran porcentaje al tráfico de drogas. Aunque las condenas impuestas son cortas, corresponden a una invitación a otros países del mundo, particularmente Europa, a seguir este lineamiento. Quien apoye a las Farc, tiene que ser responsable de fomentar el terrorismo y de violar el código nacional antiterrorista en Colombia.
La sentencia dijo, es nuestro punto de vista, “las acciones terroristas no se pueden justificar en el hecho de que los gobiernos anteriores o actuales, hayan cometido atropellos o violaciones a los derechos humanos”. La violencia, el terrorismo y el narcotráfico no se pueden aceptar como armas de lucha política como las caducas teorías del marxismo leninismo. La violencia es inaceptable provenga de donde provenga. Es falso que violándole lo derechos humanos a los civiles se puede construir una política sana para las comunidades de bajos recursos. El mundo comienza a abril los ojos.






