¡Pa´ las puras vergüenzas!
Si en la democracia verdadera los poderes son autónomos e independientes, no es entendible por qué los congresistas (una parte) tienen que estar todos los días en reuniones con el ministro del interior y el presidente para recibir instrucciones sobre qué y cómo actuar. El ministro ha dicho muy claramente que en las próximas horas va a entregarles a los representantes y senadores el cronograma que tienen que seguir para tramitar el referendo de la segunda reelección y las reformas a la justicia y la política. De la misma forma que su despacho elaborará otros documentos como las ponencias a fin de que todo salga bien y como él y el presidente en forma personal quieren. El resto no tiene importancia. Así el ministro se coloca por encima de la conciencia de cada uno de los que pueden estar impedidos y da las instrucciones a seguir al pie de la letra.
¿Que se puede traducir de todo esto? Total incapacidad de los congresistas uribistas frente al cargo público que están “desempeñando”? ¿Es acaso esta cantidad de eventos la demostración de un absoluto sometimiento físico e intelectual al capricho de otro poder público o la total discapacidad para pensar? Una cosa es que se pertenezca al mismo sector político, lo apoye y otra, totalmente diferente, que se les castre para poder actuar emitir opiniones autónomamente. Más, que no se les permita programar y desarrollar sus funciones públicas por que se desconfía de ellos y son llevados como un bebé que apenas comienza a caminar tomado de la mano. Esto no es democracia y por el contrario, es un sometimiento que atenta contra este sistema político de administrar el país. ¿Son bodoques y no personas?
El desprestigio a que ha llegado el congreso no cabe la menor duda que tiene buena parte de su origen en este acoso. En los pasillos del congreso hay personas quienes aseguran que eso no es nada. Lo más aberrante está en que todos los documentos que deben acompañar la aprobación de una ley, vienen elaborados, en paquete, desde el Ministerio de Gobierno o la Casa de Nariño. El congresista uribistas o las mesas directivas solo debe firmar en los espacios que para eso les dejan. En nuestra democracia, el mismo ejecutivo debate y aprueba las leyes y las reformas constitucionales a través de “títeres” a quienes les es vedado aportar su opinión. La “coalición”, como existe en el congreso no es cuestión que genere honor y dignidad, todo lo contrario es una vergüenza. Es un sistema para violentar la autonomía de los poderes, fundamento de la democracia.
Así los integrantes de la “sumisión” crean que están prestándole un gran servicio al país, no es así. Están destruyendo y enterrando la imagen y el buen nombre del parlamento. La franqueza ante todo. “El congreso ya no es ni sombra de lo que fue en otras épocas y es en otros países, un Foro de la Inteligencia”. Como afirmaba doña Matilde, los congresistas de ahora, al menos los de la coalición, “son para las meras vergüenzas, verdaderos limitados en lo moral, físico e intelectualmente”. En oportunidades la verdad es dolorosa y esta es una de esas.

