Deja mal sabor en la boca
El Embajador del gobierno de Colombia en República Dominicana Juan José Cháux Mosquera y quien estuvo presente en la visita del 'Job', emisario de los paramilitares, a la Casa de Nariño, presentó renuncia a su cargo. Este funcionario estuvo en la reunión en la sede del gobierno de, Álvaro Uribe Vélez, porque fue invitado por el jefe Jurídico de Palacio. Había ido para aclararle a alias 'Job', emisario del paramilitar, Diego Fernando Murillo, alias "Don Berna", que él “no iba como embajador en La Haya”. En buen romance esto se llama rendirle cuentas al paramilitar de su conducta y acciones gubernamentales y personales. ¿Cuánto falta por saberse del verdadero contenido de esa reunió paraco-palaciega?
Mañana (17/02008) están citados a la Procuraduría los secretarios Jurídico, Edmundo del Castillo, y de Prensa, César Mauricio Velásquez. Deben explicar la presencia de 'Job' en la Casa de Nariño. Hay que recordar que en una acalorada rueda de prensa el presidente, Álvaro Uribe, defendió la actuación de sus funcionarios. Señaló que Palacio recibió a 'Job' y al abogado de 'don Berna', Diego Álvarez, porque supuestamente iban a entregar pruebas de manipulación de testigos en contra del mandatario. Uribe desconoció que sus funcionarios no están facultados legal ni constitucionalmente para recepcionar y calificar pruebas judiciales. Aún más, que él había autorizado el encuentro al que calificó de beneficioso para la patria.
Parece que la afirmación de Uribe de “que se conozca toda la verdad”, va tomando su camino. El mismo gobierno dijo este lunes que “ el embajador presentó renuncia a su cargo, tras conocerse de su implicación en un escándalo donde se habría entrevistado con el asesinado paramilitar Antonio López “para que a través suyo intercediera ante el jefe paramilitar Evert Veloza, alias 'H.H.', para que no declare en su contra”. El embajador se entrevistó en repetidas ocasiones con el asesinado paramilitar Antonio López, alias ‘Job’ “para buscar un acercamiento con el desmovilizado Ever Veloza, alias ‘H.H’ para que no siguiera declarando en su contra en la Fiscalía”.
La cuestión no era tan simple como la esbozó el mandatario de los colombianos en su rueda de prensa. Esa reunión tenía, según se está viendo, veneno de víboras. El embajador saliente dijo que Uribe había insistido para “que su nombramiento fuera en La Haya” donde están los tribunales para crímenes de lesa humanidad. Chaux Mosquera expresó que "Yo estoy asumiendo mis consecuencias… yo simplemente quiero demostrar que soy un hombre digno… dejo el cargo para no hacerle pasar vergüenzas a Colombia en el exterior". Luego de leer todas estas afirmaciones en los medios, le queda a los colombianos un sabor amargo en la boca y la creencia de que por más que traten de esconder las verdades, estas hallaran una hendija y saldrán a la luz pública.
En el diario “El Tiempo” (internet) leí, luego de una larga lista de funcionarios investigados que cuentan con el irrestricto respaldo del presidente: “¿acaso es condición indispensable para ser funcionario de Uribe estar implicado con delincuentes o en su defecto tener apellidos vinculados con la delincuencia? No lo creo, pero según se ven las cosas, todas las brújulas apuntan a ese sitio. ¿Por qué tanta necedad de Uribe en pretender mostrarse con sus subalternos, no como seres humanos que son sino inmaculados y celestiales? ¿Lo lógico no es aceptar el pecado, como lo esta haciendo Cháux Mosquera, arrepentirse y no volverlo hacer? Parece que la sonada reunión no fue tan inocente.

