El vicepresidente se “mamó” de su jefe
El vicepresidente Francisco Santos parece que de “mamó” de su jefe el presidente, Álvaro Uribe, y decidió en un acto público celebrado en la Casa de Nariño exteriorizarlo. En forma franca y directa le llamó la atención al mandatario sobre su comportamiento frente al Poder Judicial y los partidos de oposición. Le pidió que sacara “bandera blanca” a los enfrentamientos y que tuviera en cuenta su dignidad personal e institucional que encarnaba. Después de tanta embarrada y declaraciones despistadas, al fin “pachito” dijo cosas sensatas sobre la realidad nacional, sus instituciones, los caprichos personales del mandatario y las consecuencias que de ellos surgirán para el país nacional.
El vicepresidente recordó la Colombia de hace 50 años, polarizada por los dirigentes de entonces, desde la presidencia de la república y el congreso, la llevaron ser bañaba en sangre. Precisó como esa polarización y odio insensato entre liberales y conservadores fue el alimento para el surgimiento de las guerrillas, las que a pesar de todos los esfuerzos hechos, siguen presentes. Explicó que la situación de hoy tiene mucha similitud comenzando que tienen como fuente la Presidencia de la República, el congreso y los partidos políticos, aumentándole a la versión antigua el Poder Judicial.
El vicepresidente, una de las figuras políticas del país más cercana al presidente, abre camino para permitir pensar a los colombianos sobre si se enfrascan en una segunda “violencia fratricida” o si hacen un pare en el camino. El campanazo que acaba de hacer sonar el vicepresidente es la mejor, seria y sensata invitación. Así el señor Uribe justifique su agresividad, insolencia y poco interés por la paz y la armonía, en procura de un enfrentamiento sin retorno de fuerzas políticas y judiciales, como lo hizo en respuesta a la invitación de “pachito”, ese no es el camino indicado ni el que le conviene a los colombianos.
Esa violencia a la que le teme el Vicepresidente se ve reflejado en las páginas de internet que le da ocasión al “navegante” para que opine sobre las noticias. Es fácil detectar el odio y sed de venganza por que si o por que no. Ya está hacienda falta dar el siguiente paso que se dio en el pasado dentro de la polarización alimentada desde la presidencia, y tener como normal asesinar a las personas porque portaban en sus bolsillos una peinilla azul o una roja. ¿Gracias a la generosidad del gobierno con sus áulicos, se volverá a predicar que matar liberales no es pecado y que por el contrario le agrada a Dios y es bueno para la Patria?
¿Qué nos queda por decir? Un “muchas gracias señor vicepresidente por su temprana alerta, sencilla, franca y amable en donde no importó que a quien llama la atención fuera su superior inmediato. Muchas gracias por su llamado para que el presidente, los políticos, los magistrados, los fiscales y algunas fuerzas criminales paren sus repugnantes y sórdidas agresiones. Los criterios de Francisco Santos son el punto de partida hacia una Colombia amable. Por su dignidad y cargo que ostenta, debe ser sin dudarlo, Álvaro Uribe Vélez, el que de el ejemplo de respeto por los demás colombianos. Colombia no puede volver a la época de horrorosa recordación en donde el presidente de la época “justificaba para bien de la patria” todos los horrores que implica la guerra sucia.

