¿La verdad o un puñado de pesos?
Causa hilaridad aquellos quienes con bombos y maracas se hacen llamar “periodistas titulados” porque estuvieron algunos semestres en una universidad y se auto consideran exitosos en la profesión, porque son capaces de recopilar una determinada cantidad de declaraciones de “personajes” durante el día. El periodismo en su verdadera esencia, defender a los sectores débiles de las arremetidas y abusos de los gobiernos, está a punto de desaparecer en Colombia. Lo que tenemos en las grandes cadenas de radio, tv y prensa, son montones de personas con el pensamiento mezquino de defender las cuotas monetarias que el gobierno les otorga sin interesarles en lo más mínimo las gentes y la libertad de expresión. Entregados por un puñado de pesos.
Un ejemplo de esos “profesionales exitosos” lo vemos todos los días. Se amontonan como una piara hambrienta frente a unas escaleras en la casa de Nariño por donde suben y bajan los funcionarios. A esos “periodistas” les tienen asignada una franja de terreno de la cual no se pueden salir so pena de ser reprendidos por estar expiando. Varias veces al día, los dueños de la marranera (Presidente, jefe de prensa, ministros, senadores, etc.), les echan las “aguamasas” con que los alimentan permitiéndoles fotografiarlos, filmarlos o grabarles una respuesta a las atropelladas preguntas que les hacen.
Luego de que cada uno de esos “periodistas titulados” considera que ha obtenido bastantes fotografías o minutos de filmaciones o grabaciones salen corriendo para su medio de comunicación. No les importa nada lo que les dijeron los funcionarios y la repercusión que tendrá. Eso hace que los contenidos sean exactos en todos los canales de televisión, cadenas de radio y periódicos. Antes de lanzar la “primicia” o la “exclusiva” que todos tienen, se aseguran que el contenido sea idéntico. ¿Les obligan los funcionarios o sus jefes de redacción a esto o les da miedo salirse de los marcos establecidos? ¿Dudan de su propia capacidad para informar?
Un maestro que tuve en el bachillerato me enseño que para llegar a las grandes cumbres había dos formas para conseguirlo. Una volando como las águilas con sus alas extendidas y sus garras listas para un actuar intrépido y la otra como los reptiles, arrastrándose, mimetizados en los agujeros y escondrijos de la indignidad. Si se trata de recuas no salen sino mulas y si son piaras solo se consiguen marranos, las unas para cargar bultos y maletas, las otras para el sacrificio y su venta por kilos en una plaza de mercado.
¿Estará mal quien dijo que “Las grandes fuentes del conocimiento y la verdad son la duda y la curiosidad… Hay que dudar de todo…?” En Europa como en América, a excepción de Colombia, el verdadero fundamento del periodismo es “la crítica y la duda” así que lo actuado en las escaleras de tapete rojo en la Casa de Nariño, no es periodismo. Es propaganda pagada. De ahí salió una declaración ministerial donde se aseguraba que el paro de camioneros no afectaba a Colombia. Hoy en los medios de provincia leemos que el puerto de Buenaventura demorará tres meses para volver a tomar el ritmo normal, que los alimentos y la gasolina subieron de precios por el paro camionero, que tratan de revivir la avicultura, etc. Me sostengo: “Periodismo sin confrontación no es periodismo, es degradación profesional”. La verdad tapada por un puñado de pesos.

