El abuso de la publicidad gubernamental se ha convertido en el primer enemigo de la libertad de presa en Latinoamérica. Es la forma más práctica, que usan los mandatarios, para acallar el comunicador/medio y someterlos a los caprichos e intereses de determinados sectores. Es una forma de censura que poco a poco es aceptada sin mirar más allá de las narices. Un periodista colombiano en un reciente estudio titulado “El precio del silencio, Abuso de publicidad oficial y otras formas de censura indirecta en América Latina, elaborado en conjunto por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), con sede en Buenos Aires y la Iniciativa Pro-Justicia de la Sociedad Abierta (Open Society Justice Initiative), dijo que “Uno no va a sacar información en contra de quien le da la pauta… uno no va a morder la mano que le está dando de comer”. Este documento corrobora nuestras reiteradas afirmaciones de que el acoso por hambre es una forma de censura que aceptan sumisos los medios y periodistas.
La investigación en Colombia fue llevada a cabo por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con sede en Bogotá. La coordinación general estuvo a cargo del director ejecutivo de la FLIP, Carlos Cortés Castillo, y de la presidenta del consejo directivo, María Teresa Ronderos. La investigación fue hecha por Yanina Valdivieso (coordinadora) y José Barbeito, de la FLIP. Las mediciones estadísticas fueron realizadas por Julián Penagos. La corresponsal de la FLIP Luz Edith Cometa llevó a cabo la investigación en el departamento del Cauca, cofinanciación de Reporteros sin Fronteras Suecia.
La independencia del periodista Colombiano va a grandes paso rumbo al abismo, a desaparecer en un tiempo relativamente corto. Ya es normal en La Patria de Álvaro Uribe que altos funcionarios de gobierno presionan e intimidan regularmente a dueños de medios, editores e incluso periodistas individuales para adaptar las coberturas a su gusto. “…hemos hallado que los gobiernos utilizan sistemáticamente el control de los recursos publicitarios a modo de “zanahorias” o “garrotes” (premios o castigos)…ya sea para perjudicar financieramente a una publicación molesta o para influir indebidamente en su contenido… los gobiernos nacionales asignen la publicidad utilizando criterios de favoritismo y/o abierta represalia… sin una normativa específica que establezca criterios o procedimientos a seguir”.
La degradación del ejercicio de la libertad de prensa es impresionante. “En varias regiones de Colombia, hemos verificado que se encuentra muy extendida la práctica de solicitar contratos publicitarios a funcionarios de gobierno. Los salarios de los periodistas suelen ser mínimos o inexistentes –esto es particularmente así en el caso de los periodistas radiales– y la mayor parte de sus ingresos provienen de los espacios publicitarios que ellos mismos logran vender al gobierno. Tal como nos reveló una periodista radial de la ciudad de Barranquilla, Colombia, “Yo llamo al funcionario por la mañana para preguntarle por información, y a la tarde lo llamo para venderle [publicidad]”.
“…el gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe realizaba asignaciones publicitarias regulares y sospechosamente elevadas al periódico económico La República, que suele ser favorable a las políticas de dicho gobierno… el presidente de Colombia y su jefe de prensa efectuaron llamados telefónicos a directores de medios para interferir con la cobertura periodística…” El periodista que pretenda presentar las cosas como son, sin maquillaje ni adulaciones, tiene que despedirse de la pauta. Como el estudio citado está compuesto por 100 páginas, les invitados a bajarlo para que personalmente se convenza del estado de postración a que llegó la libertad de Prensa en Colombia en el gobierno de Álvaro Uribe y el resto de países iberoamericanos… Por lo pronto creo que en Colombia no hay libertad de prensa.
http://docs.google.com/fileview?id=F.a667cf93-46af-4a3d-bb14-ff6e00bca2fb&hl=en
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