Al Congreso le horroriza ser honrado y digno
El congreso de la república es otro plantea al que no tienen acceso los colombianos, aquellos seres vivientes llenos de necesidades y urgencia que lo eligió. Se trata de una institución que poco o nada le esta sirviendo al país nacional pues está dedicado a proteger los intereses políticos y personales del alto gobierno y su círculo cerrado que lo rodea. Su comunicación con la gente es nula y si se lograra hacer será para perder el tiempo ya que las “mayorías” no le interesan sino las instrucciones y órdenes perentorias e inmodificables que salen de la Casa de Nariño y que son proporcionadas en desayunos, almuerzos y cocteles. “El Congreso vive aislado de la comunidad”, conceptúa el nuevo presidente, el senador conservador, Hernán Andrade. Tampoco está mintiendo cuando asegura que Colombia puede funcionar sin tantas reformas constitucionales ni legales. El problema no esta en las normas sino en quienes las deben cumplir.
Como todos los presidentes que han tenido en los últimos tiempos el senado y la Cámara, Andrade, también hizo propósitos de enmienda y ante los medios de comunicación y se declaró contrito. Profundamente arrepentido pero que todo iba a cambiar. Palabra más o palabra menos, hace un año, Carlos García, dijo lo mismo y hoy está en la penal de La Picota. Andrade dijo que lo que sucede en el congreso son hechos que “impactan el alma del legislativo”, pero creo que golpea con más fuerza en el alma del pueblo colombiano. Pueda ser que el nuevo presidente del congreso tenga deseos sinceros de darle una nueva imagen a esa corporación. Pero entre semejante cantidad de lodo no hay escoba que sirva.
¿Lo van a dejar mejora la percepción que los colombianos hacia el Congreso de la República? El presidente y sus ministros andas pregonando por todas partes reformas políticas y judiciales con veneno por dentro, cuestión que la agrava. Tapando la mugre no se hace limpieza. En el fondo de las reformas no hay mejorara social, todo esta orientado a buscar caminos de impunidad para que los parapolíticos, responsables del bajón al mínimo la credibilidad de los colombianos en su Congreso. Sorprende escuchar a Hernán Andrade asegurar que “estamos creando las condiciones con todos los sectores de opinión… para lograr trabajar en armonía pese a las diferencias ideológicas… los colombianos no se comunican con el Congreso, es paupérrimo el número de mensajes y de preguntas que llegan al Congreso, el Congreso vive aislado de la comunidad”.
El presidente del congreso considera que en los últimos seis años “el Congreso ha estado realmente literalmente postrado…” no solo en lo económico, también en lo moran y legal. Ha declinado ante el ejecutivo su autonomía y derecho a pensar autónomamente y eso es precisamente lo que al pueblo colombiano más le duele y le repugna. “Yo soy amigo del gobierno, pero creo que en Colombia todo lo queremos solucionar a punta de reformas y de legislación y ello no es… Yo soy de los que no cree que a punta de normatividad vayamos a arreglar los sectores que tienen dificultades… El Estado puede funcionar sin reformas.” En otras palabras, saben que lo están haciendo mal, pero siguen postrados, hincados y atemorizados. Les horroriza tener que pensar y ser sinceros con el gobierno y con Colombia.

