El típico metiche
Colombia no tiene ningún compromiso con Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, para que se entrometa en nuestros asuntos internos. Nadie lo quiere ni lo ha llamado. Su comportamiento, hasta el momento, es el del típico "lambón". Si Colombia quiere manejar solo el problema de la violencia y el terrorismo, lo único que le queda a este personaje es hacerse a un lado y dedicarse a lo suyo. "El pueblo nicaragüense lo que necesita es un líder que se preocupe por la solución de sus necesidades. A los colombianos, que nos respete nuestro derecho soberano a buscar la paz y la tranquilidad como mejor nos parezca, dice un criterio que no es de los Estados Unidos ni del Gobierno, es una periodista de Pereira y con ella 44 millones de nacionales.
Mientras Ortega pierde el tiempo miserablemente, insultando a Colombia y los colombianos, quienes dicho sean de paso, no le prestan atención, Nicaragua es catalogada por Unicef como el tercer país más pobre de las Américas. De una población de 5,1 millones de habitantes, 2,3 millones son pobres en el mas bajo rango. Uno de cada tres niños tiene algún grado de desnutrición crónica, y solamente el 29% de los niños y niñas logran finalizar la escuela primaria. Pero, parece que eso no le interesa, le atrae más apoyar terroristas en otras patrias. Su fijación mental son las Farc de la que se declara "hermano" y estimula para que sigan en su labor secuestrando gente del pueblo, reclutando menores de edad y violando todos los derechos humanos de los colombianos y traficando con cocaína.
Curioso que cuando el grupo terrorista de las Farc dejaba entrever la posibilidad de "un acuerdo humanitario" el deseo expresado públicamente por Ortega era de reunirse con ellos para tratar “asuntos de la guerra y de la paz" y que dijo, “para ello no necesito permiso de nadie”, también evolucionan sus agrevios. Cuando el jefe de las Farc ha dicho que “no habrá dialogo” con el gobierno de Colombia, el presidente de Nicaragua borra de su léxico la palabra paz y saca del bolsillo de su raída y vieja chaqueta, el espectro de un ataque del pueblo de Colombia al pueblo de Nicaragua. Comienza a insinuar el fantasma de una guerra, el que nunca se irá a presentar. Son elucubraciones enfermizas y desde todo punto de vista deplorable en un presidente latinoamericano. Buscar desesperadamente una guerra para ser agradable y simático con las Farc, es un castigo que no merecen los nicas por haberlo elegido.
Frases que salen de Nicaragua: "La mención de una posible guerra entre los dos países es un arma política de Ortega para desviar el tema de las FARC y el terrorismo al campo del nacionalismo y atraer a la opinión pública a un terreno de mayor ventaja para él… Los tiempos del ex dictador Somoza y sus excentricidades, con que Ortega hoy es comparado, quedaron atrás… El pueblo nicaragüense lo que necesita en este momento es un líder que se preocupe por sus necesidades y que respete a los colombianos en su inalienable derecho soberano a buscar la paz y la tranquilidad como mejor nos parezca... Este país (Nicaragua) necesita políticas que nos abran las puertas y el apoyo de otros países, no que nos cierren las oportunidades. El gobierno, al apoyar a una fuerza terrorista y ofrecer el acero de la guerra a su pueblo, no hace más que acercar al país a otra guerra como la que ya pasamos".






