La inseguridad y el periodista
Le escuchamos al Presidente, Álvaro Uribe, en uno de sus recientes discursos que “La decisión del Gobierno, de las instituciones armadas y de la justicia es total para darle plena protección a los periodistas... en Colombia hay, hoy, un periodismo regional más tranquilo, más libre y menos amenazado”. El mandatario tendrá sus razones al hacer esa afirmación, porque él siempre se basa en las estadísticas del Dane en don de se muestras que hubo menos comunicadores acribillados a balazos en el último año. ¿Significa eso que haya plena protección, garantía y protección para el ejercicio de la libertad de prensa en el país? Personalmente tengo misa dudas de que los periodistas en las regiones se sientan “más tranquilos, más libres y menos amenazados”.
Uno de los sectores de la población colombiana más desprotegidos de “seguridad Social”, parte fundamental en la vida de los hombres y las mujeres, son los periodistas. Muy contados son aquellos que en la patria de Uribe tienen la oportunidad de alcanzar una pensión y así poder vivir tranquilos sus últimos días. Antes de este régimen que nos gobierno el periodismo era legalmente considerado como una profesión de “alto riesgo”. Al señor Uribe le pareció que era mucho darle a los comunicadores de su patria y acabó con esa mínima garantía para su seguridad. Para el mandatario no había una razón valedera para darles a los periodistas esa oportunidad y lo envió al régimen común, el que pocos meses después incrementó en 1.200 semanas y 65 años de edad.
Los empresarios de los medios se aprovecharon del la “reforma laboral” de Uribe entronizándose en el sector el sistema de “contratos a unos meses” o “por cupos publicitarios”. Nunca jamás el periodista volvió a ser contratado a tiempo indefinido con sus prestaciones sociales, vacaciones, horas extras, subsidio de para el transporte primas y afiliación al régimen de seguridad social”. En esta materia la inseguridad es absoluta en los periodistas. El contrato por cupos publicitarios es repugnante. Al periodista negándole todo lo anterior, le dan la ocasión de “trabajar”, pero él mismo tiene que buscarse su sueldo, equipos, transporte y seguridad social. En otras palabras surge el peor nudo libertad de presa porque enseguida encuentra respuestas como: “Lo voy ayudar… pero Ud. tiene que…”, (viene el rosario de condiciones para obtener el cupo publicitario).
Así que dudo grandemente de la afirmación presidencial de en su gobierno los periodistas se sienten “más tranquilos, más libres y menos amenazados”. Pueda ser que contra ellos se hayan producido menos atentados a balazos, pero por que “La decisión del Gobierno” ha sido de aplaudir frente a la “seguridad” del periodista, no se ajusta a la verdad. La zozobra en el periodista para su subsistencia es permanente y sin fin. Siendo reales y francos, hoy por hoy, en el gobierno de Uribe se incremento la inseguridad, está mejor y más segura de su oficio y su futuro, una señora del servicio doméstico que un periodista titulado. Duele la comparación, pero es verdadera y humillante.

