¡A la hora de la quema, se verá el humo!
En los inicios del actual gobierno, cuando se recortó el ingreso de los empleados y trabajadores quitándoles las horas extras, los dominicales, recargos nocturnos, seguridad laboral y otras prerrogativas que tenían los colombianos, surgieron las cooperativas de trabajo. Originariamente contaron en el estímulo del gobierno y de la empresa privada. Con esas "cooperativas", que nada tiene que ver con el movimiento solidario internacional, podían abaratar la mano de obra y de paso enriquecer con el esfuerzo de muchos necesitados a unos pocos avivatos. La seguridad social era exigencia pero como obligación exclusiva del trabajador.
La administración pública fue la primera que comenzó a usar la aberrante modalidad de explotación al trabajador. Los mismos funcionarios encargados de contratar recomendaron a los politiqueros cercanos crearon cooperativas y comenzaron a contratar con ellos. Por el cargo para una señora que para barrer, trapear y servir tinto les pagaban a las cooperativas un millón o más de pesos y estas a la persona que iba a trabajar escasamente medio salario mínimo y en muchas ocasiones menos. Las cooperativas exigían que de ese dinero la señora tuviera que pagar al 100% la seguridad social, el transporte, etc. Mientras eso sucedía el ministro daba declaraciones de que "era mejor ganar poco que no ganar nada". Una nueva esclavitud nacía en Colombia con el respaldo del gobierno Uribe.
Con el paso de los años el mismo gobierno se dio cuenta de la cruel realidad y por estos días puso en vigencia la Ley la 1233, que reglamenta cooperativas de trabajo asociado. Supuestamente "pone fin a la intermediación laboral en el país". Esas son afirmaciones ministeriales. Estas cooperativas deberán garantizar al asociado un ingreso mensual básico equivalente al menos al salario mínimo que hoy se encuentra en 461 mil 500 pesos y serán responsables del pago de los aportes a la seguridad social de los trabajadores vinculados así como de las contribuciones parafiscales al Sena, Bienestar Familiar y Cajas de Compensación.
Se estima que en Colombia funcionan legalmente tres mil 500 cooperativas de trabajo asociado y se calcula que entre siete a ocho mil lo hacen informalmente. Entre 500 a 600 mil trabajadores “asociados” venían siendo sometidos a la premisa ministerial de que “es mejor ganar poco que nada”. Los medios, donde tienen cantidades de periodistas contratados por este medio, afirman que la norma “beneficiará” a los colombianos. “Las cooperativas y pre cooperativas de trabajo asociado no podrán actuar como empresas de intermediación laboral, ni disponer del trabajo de los asociados para suministrar mano de obra temporal a terceros o remitirlos como trabajadores en misión". En teoría y papel la norma es buena, pero hay que esperar. ¡A la hora de la quema se verá el humo!






