!No los queremos!
A las diferentes situaciones que se presentan en la existencia de las personas y los países, hay que ponerle la importancia que merezca dependiendo de quien y de donde vengan. Un agravio no es lo mismo si lo produce El Papa a si lo genera un curita viejo y loco metido en un asilo. Desde hace rato el presidente de Nicaragua ha venido buscando la manera, hasta ahora frustrada, de darse importancia en el ámbito internacional cabalgando sobre los hombros de Colombia. Este alocado y poco afortunado personaje, para pensar, comenzó reclamando ante el Tribunal de la Haya la soberanía sobre nuestro departamento de San Andrés y Providencia. Todos sabemos que no le resultó. Luego ha venido en una interminable cadena de agravios e insultos con el fin de atizar la violencia entre colombianos.
Entre los eventos desafortunados del Presidente de Nicaragua, estuvo el haber llevado a su país y ofrecerle amparo a un grupo de mujeres, militantes del grupo terrorista de las Farc. Ellas son solicitadas por la justicia ecuatoriana y colombiana, no por eventos “políticos” sino lances criminales, por pertenecer y actuar dentro de un grupo armado ilegal dedicado al secuestro, trafico de armas y narcotráfico. Las Farc. La última afrenta que le ha hecho, no al gobierno de Alvar Uribe, sino a los familiares, amigos y relacionados de los millones de víctimas civiles de las Farc, ha sido llamar hermanos. Es una agravio de Ortega a todos los colombianos. Las gentes del pueblo colombiano han sido los protagonistas en impresionantes manifestaciones de protestas en Colombia y el exterior, expresando su voluntad soberana de “No más secuestros, no mas Farc”.
En los últimos días los periodistas y el gobierno le han dado más importancia que la que pueda tener este presidente. Dicho se de paso, está en el más bajo grado de popularidad internacional y dentro de sus fronteras tiene grandes problemas de orden social y político. Muy poca cosa. Los medios de comunicación nicaragüenses han mostrado al mundo que la gente allí está rebotada y han protagonizado gigantes manifestaciones contra su presidente. Reclaman de él que abandone el poder, que no involucre a Nicaragua con el grupo criminal de las Farc, que no lleve al país a la degradación ética y moral. No creen que darle apoyo al grupo terrorista de las Farc sea benéfico para los nicaragüenses en ningún momento y mucho menos, pretender que se les considera “hermanos”. Una cosa es que ocasionalmente haya llegado a la presidencia de ese país y otra que todos piensen en frustradas revoluciones.
En las actuales circunstancias el presidente de Nicaragua quiere convertirse en el punto de apoyo de las Farc. Busca con entrevistas para “hablar de la guerra y la paz”, estimularlos a no cesar en su alocada carrera de secuestros, violaciones de los derechos internacionales y daño al pueblo de Colombia. El presidente de Nicaragua busca que las Farc tengan respaldo para burlarse del querer general de los colombianos de “no más Farc” y “libertad sin condiciones de todos los secuestrados”. Colombia no lo quiere como mediador de paz, como no quiso a Chávez ni a Correa. Si no lo quieren, nada tiene que hacer, insistir es abusar, así de simple. ¿Es este ínfimo personaje un protector del terrorismo internacional?
Nota: En la manifestación del 20 de julio, (EL DOMINGO PROXIMO), por la libertad de los secuestrados de las Farc, yo llevaré un letrero que diga: “No a las Farc… fuera Ortega…No los queremos…”

