Arrebato e intolerancia presidencial
"A punto de terminar disputa judicial entre el presidente Uribe y la Corte", dice el titular de una noticia que algunos medios señalan como uno de los primeros logros de la reunión entre el presidente y los directivos de las altas cortes, para "limar asperezas" con la bendición de monseñor Pedro Rubiano. Para quienes en el país aún tienen capacidad de raciocinar o ser franco y no servir de caja de resonancia de las rabietas presidenciales, había plena conciencia que a tiempo no muy distante Uribe perdería en su demanda por calumnia y otras cosas contra el magistrado. Toda Colombia sabe que para el gobierno lo importante no es el contenido de las cosas es el escándalo en los medios de comunicación que lo hace aparecer como perseguido y ayuda a subir puntos de popularidad.
A pesar de los publicitados testigos irrefutables que decía tener el mandatario para aplastar al magistrado en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, (Integrada en su mayoría por amigos dóciles y fieles a la palabra de Uribe), este se sostuvo en su afirmación que el presidente "si lo había llamado para tratar de influir en la investigación por vínculos con los paramilitares contra su primo Mario Uribe". Los Representantes uribistas, componentes de la Comisión de Acusaciones, a pesar de la presión sistemática recibida de la Casa de Nariño, se protegieron y no actuaron sobre emociones. Respetaron la norma de que “Colombia es un Estado Social de derechos”. El presidente había judicializado al magistrado penalmente y no se podía actuar por señales y berrinches politiqueros.
"Los abogados del presidente Álvaro Uribe Vélez y del ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, Cesar Julio Valencia, estudian un documento para llegar a una posible conciliación entre las partes”. El documento que sería firmado por el mandatario de los colombianos y el magistrado de la Corte, daría por terminado el proceso que lleva a cabo la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, por denuncia penal presentada por Álvaro Uribe Vélez contra al magistrado Valencia. En los próximos días sería presentado el documento de conciliación a la Cámara de Representantes y culminara el proceso penal".
Ahora como segundo paso, el País entero espera como indispensable, que el presidente ordene retirar la lluvia de denuncias penales que él mismo ordenó a sus subalternos, colocar contra “todos los magistrados de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia”. Esto lo hicieron el ministro de “Seguridad Social” y el Comisionado de Paz. Son actos vengativos porque la Corte falló una investigación contra, Yidis Medina, acusada de cohecho. Colombia entera sabe que esas querellas infundadas son fruto del arrebato emocional y la intolerancia presidencial. ¿Interés? Ensuciar la imagen de las Cortes Judiciales y buscar subyugarlas a la Casa de Nariño.

