La nueva epopeya de la libertad
Lo acontecido este dos de julio y de lo que fueron protagonistas las fuerzas militares de Colombia, dejó al mundo, boquiabierto. Fueron protagonistas de un evento que solo era posible en películas fantasiosas. Es, en otras palabras, la viva demostración de que la fuerza pública colombiana, soldados y policías, se ubicaron entre las de mayor capacidad de acción en el mundo. Rescatar 15 personas sin que nadie se diera cuenta de lo que estaba sucediendo y sin disparar un solo tiro, no lo hacen soldados ni policías comunes y corrientes. La capacidad de “inteligencia” y asimilación de tecnología fue la clave y llena de satisfacción.
No se requiere que un militar lo diga. Basta observar el transcurso para comprender que las Farc han entrado en un estado lastimoso de decadencia. Lo han perdido todo, hasta la fe en un triunfo violento. Ningún país, a excepción de una que otra mancha en el globo terráqueo, sin mayor importancia política, económica, científica, tecnológica, alimentaria ni militar los acepta. Decenas de naciones, conocida la noticia del rescate de secuestrados, algunos con 10 años de humillaciones y vejámenes, explotaron en elogios para la fuerza pública colombiana. La epopeya de la libertad se escribió en silencio, sin boato ni interés diferente que el ser humano. Ni el papa se pudo contener y prorrumpió en aplausos y señalo a los soldados nuestros como un ejemplo para la humanidad.
Palabras más o palabras menos: Las fuerzas armadas a través de su moderno sistema de inteligencia, su capacitación y tecnología de punta, lograron penetrar las Farc. Obtienen que los secuestrados que estaban en varios grupos los unan y sea tomada la determinación de enviarlos al “secretariado” para el encuentro con una supuesta misión internacional humanitaria. Llegan los soldados sin armas y embarcan a las víctimas de los terroristas en un helicóptero y parten. Ya en el aire, los cuatro militares de la operación reducen a los dos jefes de las Farc y dan el parte a su valiosa mercancía. “somos el Ejército de Colombia… están Uds. Libres”. Llantos, gritos y alegrías inundaron la aeronave. 15 seres humanos fueron sacados del infierno terrorista a la libertad. Los soldados habían logrado coronal la gran odisea de la libertad.
Comprobado el éxito de la operación la noticia sin demora inundó al mundo. En las gentes hubo momentos de incredulidad, admiración o estupor… fue una operación limpia, franca, sencilla y efectiva que jamás se haya visto. Estaba libre Ingrid Betancur, tres norteamericanos y 11 soldados y policías, algunos con más de 10 años de vejaciones y violaciones de todos los derechos humanos… Ya no serían más ni escudo ni moneda para los criminales propósitos de las Farc. Volvieron a ser seres humanos. El acto programado por los soldados, milímetro a milímetro, lleno de heroísmo, inteligencia y capacidad de nuestros soldados y policías no desaparecerá con el tiempo y la distancia. Los libros, las películas, fotografías, videos, audios y los relatos, será tema obligado de padres y abuelos y sin parar contarán a las nuevas generaciones como ocurrió la nueva epopeya de la libertad.
