¿Vivezas de embaucador?
El presidente de la república retó abiertamente a la justicia colombiana y creyó hallar la fórmula para esconder el mal proceder en su administración. Anunció que pedirá al congreso la aprobación de una ley que convoque a un “referendo”, para legalizar su estadía en el cargo. Muchos politólogos cerebrales, muy lejos de ser emocionales como el presidente, han sostenido que esa propuesta es exagerada y de dudosa aplicación en una país “Social de Derecho”. “Repetir las elecciones es una exageración, y puede llevar a un clima de desestabilización al país”. El presidente abriría el camino para que cada vez que haya un fallo que no se acomode a los intereses de Uribe, para borrarlo tomaría la puerta falsa citando a un referendo… a un fallo judicial no se le responde convocando un referendo, ya que se debe tener un respeto institucional”. Este es el proceder típico de los dictadores a lo largo y ancho de la tierra.
Las propuestas presidenciales para responder a la condena de la ex parlamentaria, Yidis Medina y, la revisión de la acción parlamentaria que estableció la reelección en el país, ha tenido conceptos de que “…es de una inmensa gravedad institucional y jurídica, absolutamente sin precedentes en la historia del país… el jefe de Estado está sobre dimensionando su popularidad y poniéndola por encima de la institucionalidad… se trata de una convocatoria antecedida por gravísimo señalamientos de parcialidad y de incapacidad de la administración de justicia por parte el presidente Uribe, debido a fallos que no se han ajustado a su querer personal e interés político de grupo. Uribe hace con su propuesta un desafío electoral diciéndole a
La sentencia a la ex parlamentaria no tiene apelación según el invariable mandato la institucionalidad colombiana y que dicho sea de paso, no es invención de los actuales magistrados.

