¡A usar el cerebro se dijo!
Congreso se le rebeló al Gobierno y sin tener muy en cuenta sus criterios, tomó la determinación en forma autónoma de aprobar el proyecto de ley para proteger las víctimas del conflicto interno del país. El gobierno no quería que esto sucediera porque era una iniciativa del senador Liberal, Fernando Cristo, del Partido Liberal y eso es intolerable. Nunca aceptó que la ley fuera una norma genérica donde quedarán incluidas "todas las victimas", así el problema lo generaran las acciones del ejército, la guerrilla, los paramilitares, la policía o los narcotraficantes.
El Gobierno insistió todo el tiempo en una supuesta "inconveniencia" fiscal y política, pero que aprobada la ley, el Ministro del Interior dijo a los periodistas que "no habían discrepancias fiscales". Solo quedaban las políticas, que dicho sea de paso, no son para el país nacional sino para unos pocos. La ley fue aprobada por la plenaria del Senado con el voto positivo, en su gran mayoría de sectores uribistas. Los voceros del ejecutivo creen que aún les quedan algunas herramientas para tratar de “echar por tierra” la norma, achacándole problemas jurídicos. Esta es una muestra del desequilibrio social que hay en el país.
Es la primera vez que se legisla en favor de las víctimas de las violencia, 3.4 millones de colombianos, que fueron arruinados y desarraigados de sus tierras y fuentes de trabajo. Siempre se legislaba a favor de los victimarios, los paramilitares. Es peor, en muchos casos se trató de manipular los derechos y actuaron para hacerles un segundo despojo, como en el caso de las 17 mil hectáreas y que intentaron quitar de un raposazo y dársela a los poderes económicos del país para sembrar caucho y palma aceitera en cambio de comida.
Lo que más causó ampolla al gobierno tiene que ver con la devolución de las tierras a quienes fueron arruinados y alejados de ellas. Que la reparación fuera enfocada a la devolución de los recursos a las víctimas y la indemnización por la privación de ellos como el reconocimiento simbólico y colectivo de su condición. “Esta es una parte sustancial para la reparación moral a las víctimas, para poder hablar de reparación integral y garantizar la no repetición de los hechos”, dijo Fernando Cristo.
La ley establece con toda claridad que la ayuda humanitaria la componen los auxilios básicos necesarios en materia de alimentación, aseo personal, atención médica y psicológica y alojamiento entre otros. Y la asistencia son los programas de acompañamiento a las víctimas, mientras logran el restablecimiento de sus derechos y la incorporación a las nuevas condiciones de vida, pero nunca estos dos aspectos son indemnización. Al hablar sobre la ley, el Procurador General de la Nación explicó que “dicha norma es una necesidad urgente, no sólo de las víctimas y sus familiares, sino del país en general…”
¡Al fin el senado hizo algo por el país nacional! Comprobaron que cuando se despojan de la sumisión y la esclavitud mental a que los tiene sumidos el gobierno sin beneficio, puede contribuir a la verdadera grandeza de la patria. Qué para cumplir la ley los integrantes del gobierno tengan que utilizar el cerebro, esa cosa diferente, pero jamás una norma social justa es mala o inconveniente.
