Pura palabrería sin fondo
No acaban de pasar 24 horas del “gran pronunciamiento” en donde el presidente de la república descubrió que el agua mojaba al asegurar que “los problemas del país se solucionan aplicando
Ramón Ballesteros es el abogado de Yidis. Este profesional del derecho, unos días antes había sostenido ante los mismos medios de comunicación que su defendida había solicitado sentencia anticipada, reconocido el cohecho y que “en manos de los magistrados quedaban las pruebas del delito…” En otras palabras, los documentos probatorios habían quedado en manos de los magistrados de
Como es costumbre en este gobierno, el ministro no le importa actuar fuera de lo establecido, al tratar de debatir los temas de una investigación penal, en la que él sería protagonista, por los medios de comunicación y no en los tribunales. El Ministro maquiavélicamente hace un intento de torcer las cosas y colocarse como víctima de los sucesos. Es ingenuo afirmar que “hay personas interesadas en deslegitimar al Gobierno con este escándalo”. Son los mismos del poder quienes han actuando para deslegitimarse. Lo más sorprendente es la afirmación de que “… Aún no he sido llamado formalmente por la justicia para declarar en el caso Yidis…” ¿Está buscando socarronamente que Yidis y su abogado viole la reserva del sumario? ¿Dónde quedan los criterios presidenciales de que para solucionarle los problemas al país hay que aplicar la ley y
Don Miguel, un veterano de mil debates políticos en Santander, uribista en transe de dejarlo de ser y asesor mío en estas cosas sostiene que “No hay necesidad de ser jurista ni letrado para entender que los doctores Pretel y Palacios negociaron los votos, mejor compraron conciencias y que además son trásfugas y malas pagas… Yidis fue una víctima ingenua de la maquinación para pasar por encima de la ley y
