¿Víctima o victimario?
La lección de odio, intolerancia y venganza tantas veces repetida por el presidente de los ecuatorianos, Rafael Correa, fue aprendida a la perfección por sus gobernados. El sentimiento de anti colombianismo surgido del hecho de que allá hay un gobierno de izquierda y aquí una administración de derecha, dio al traste con la supuesta relación de hermandad entre las dos naciones. Independientemente de que tres colombianos, en dos hechos diferentes, hayan estado o no involucrados en supuestos delitos como el homicidio y el robo, no da pie para que hayan sido acribillados e incinerados dos de ellos y el otro, un jovencito, con su rostro quemado y deformado.
El comportamiento salvaje, cavernario y criminal de un grupo grande de ecuatorianos, con la participación las autoridades locales, quienes participaron en la captura y acondicionamiento para el linchamiento, lo que las Farc llaman “justicia popular”, término usado para esconder lo horrendo de las acciones, no es más que un desfogue a los sentimientos acumulados en un pueblo ignorante que todos los días ve y oye a su presidente haciendo sugerencias y colocándose en posición de víctima. La beligerancia de Correa tuvo su corolario y no es raro que esto hechos continúen siendo el pan de cada de día. El mundo entero quedó estupefacto mientras del Ecuador comienzan a surgir justificaciones.
Agente Fiscal del Cantón Sucre, Romira Vera, narró los hechos así: “…según las primeras versiones, (sin probar), los dos hombres a bordo de una moto interceptaron a un comerciante y ante su resistencia a entregarles el dinero, le dispararon seis veces. Al tener información de los hechos, “las autoridades” procedieron a la búsqueda de los individuos y los encontraron gracias a información de los pobladores, luego los llevaron a la plaza central del pueblo donde los golpearon, los amarraron a dos palos y finalmente les prendieron fuego… Se nos salió de las manos… una de ellas ya había muerto cuando los quemaron… Es ahí realmente cuando sucede ese hecho repudiable en un Estado de Derecho como el nuestro.” En cuanto al otro, simplemente, “sospecharon” que era participe de un robo y el gerente del centro comercia procedió a quemarle y desfigurarle el rostro. Las autoridades no han dejado ver al muchacho a sus padres.
Tantas veces cae una gota de agua sobre una roca, que al fin la rompe, dice el adagio popular. Tanto insinúa el presidente, Rafael Correa, a sus gobernados que comienzan a diseñar horrores como estos para defender a su presidente y su país. Uno de los temas en que más insiste el mandatario, es el de la muerte de un copartidario suyo, supuesto cerrajero y guerrillero comprobado, cuando fue atacado el campamento guerrillero de las Farc en donde murió “Raúl Reyes”. Correa señala que “nadie tenia derecho a darle muerte y que reclamará por su deceso en lo internacional pidiendo pase lo que pase, condena para Colombia y una jugosa indemnización para su familia…” ¿Ante esto, Colombia es víctima o victimaria?

