Un olvido involuntario por la paz
Dos temas fueron la base de las prédicas de Semana Santa en todo el territorio colombiano: “Libertad para los secuestrados” que es el grito de todos los colombianos y la aplicación de una verdadera justicia social sin discriminaciones. La iglesia católica con ajustado juicio llamó la atención de sociedad colombiana para que entienda que "la paz no es sólo ausencia del conflicto… que para alcanzarla se requiere de un compromiso verdadero y amplio para superar la miserable existencia que afecta a casi la mitad de los 42 millones de colombianos…” Hay quienes creen que sin malicia la iglesia olvidó una aberración que está minando la posibilidad de paz, concordia y entendimiento entre los colombianos.
Más que llamativas, fueron una invitación a ver la realidad del país nacional, sin caretas ni tecnologías publicitarias y de divulgación en donde ahora se invierte más dinero que en la solución de los problemas sociales. Otras frases dichas los obispos durante el Sermón de las 7 Palabras, señalan que “Hay muchas cosas que impiden la paz, miremos las realidades de nuestros barrios, el desamparo de tanta gente, la inmensa pobreza de muchos… Colombia está saliendo de la pasividad e indiferencia para censurar la maldad de quienes farisaicamente usan posturas de generosidad, para hacer exactamente lo contrario…”
Abandono estatal y desnutrición aún campean en zona de Chocó donde 17 niños murieron de hambre hace poco y que para la supuesta solución de los problemas sociales se invirtieron inmensas fortunas en informar que las soluciones habían llegado definitivamente. EL coordinador de la ONG Médicos sin Fronteras en la zona, “reconoce” los esfuerzos del Gobierno pero aclara con vehemencia que el impacto aún no se siente… la continuidad en los programas anunciados por el gobierno no existió y todo se limitó al “plan de choque”.
Lo social clama al cielo y es así como en esta Semana Santa escuchamos al Defensor del pueblo señalar que “Es necesario que Acción Social redoble esfuerzos en los departamentos donde se han venido presentando desplazamientos masivos… es necesario que se les brinde la atención humana de emergencia… La situación de los desplazados no da tregua, no es para esperar que los burócratas en Bogotá esperen acomodarse para tomar determinaciones…”
Algo que involuntariamente no trataron los prelados católicos, pero que afecta gravemente el advenimiento de la paz en Colombia es la erradicación del estilo impuesto por el gobierno y los partidos que lo apoyan, en donde “todo el que piense diferente o critique las posturas oficiales es señalado para que sea visto como un guerrillero de civil o como un terrorista, actitud que ha enrarecido la democracia colombiana al eliminar los espacios para debatir ideas y escoger, en ese debate, las que los ciudadanos en desarrollo de la opinión pública, consideren las mejores. No es verdad, ni es avance social, ni desarrollo democrático obligar a los colombianos a creer que solo lo que señalen los funcionarios, exclusivamente, es bueno.

