La barbarie en la salud
Contrariando todos los postulados que en el mundo giran en torno a la salud humana, en Colombia con anuencia del gobierno nacional y de las leyes que a cada momento reforman, “Las “empresas” castigan a los mejores médicos, aquellos que le dedican tiempo a sus pacientes, que ordenan los exámenes necesarios y recetan medicamentos de verdadera calidad”. En la “cultura” paramilitar y guerrillera la vida no tiene valor, entre más alto el grado de deshumanización, se le codifica como “mejor”. En las mafias de la salud, generan el mismo comportamiento social, pues los pacientes no son pacientes sino “clientes” quienes deben dejar elevando rendimiento económico así se mueran. Lo social es cosa de otras épocas, ahora vale el crecimiento económico.
La política social de este gobierno sigue siendo vergonzosa y humillante para millones de colombianos y profesionales de la medicina. Además que ha servido para obtener votos, para pagar favores políticos y en algunas ocasiones, ha sido fuente para financiación de paramilitares y mafias. Esto no es un secreto, todos lo saben y al detalle, pero gracias al alto grado de insensibilidad entre los encargado de las políticas sociales oficial y privada de la salud, de los altos funcionarios del estado y del congreso entre otros actuamos como los avestruces, escondiendo la cabeza en la arena y dejando que las cosas pasen y se olviden.
El sistema de salud actual ejerce violencia y presiona a los médicos de una manera criminal y deshumanizada. Nadie lo vigila y da la impresión que los estimulan desde el gobierno. El brillante sistema, que defiende a capa y espada el ministro de Seguridad Social, impone castigos y recompensas. Todo según la calidad de la atención. Si el médico atiende bien y oportunamente con exámenes clínicos, cirugías puntuales y medicamentos adecuados, se le castiga. Los apuntan en “listas negras”, que sirven para cruzar hojas de vida y hacerles seguimientos para dejarlos sin empleo y otra cantidad de bellaquerías. Las actuaciones contrarias son premiadas.
No es el médico quien determina. Es un grupo de burócratas que nada les importa lo que esté sucediendo en los consultorios, si sobreviven o mueren las personas. Su labor es proteger a las mafias de la salud y como sucede en esas juntas esperar que lleguen las ofertas económicas para aprobar lo desaprobar los medicamentos y procedimientos médicos. Ellos son quienes determina qué, como y cuando deben ser atendidos medica y clínicamente los colombianos. La verdad es que como la guerrilla y los paramilitares, el actual sistema de salud, no lo puede seguir aplicando sus actos de barbarie criminal a los colombianos. ¿Será verdad que los burócratas del gobierno Uribe y los ejecutivos de las empresas de salud, (Ars, Eps, etc.),son sicópatas incapaces de ver la dimensión humana de los pacientes/clientes?






