¿Debilidad extrema?
Dentro de algunos años los abuelitos estarán contándole a sus nietos y bisnietos: “En un no muy lejano país suramericano, en donde la -seguridad democrática- era lo más importante para el gobierno, se veían cosas insólitas como lo aseguraban los ministros de entonces y, para que quedara claro la efectividad que tenían esas políticas, le chuzaban las llamadas telefónicas al presidente y el ejército en su más alto nivel era infiltrado por guerrilleras… Pareciese que los encargados de dar seguridad no vivían en el mundo que ofrecían… Lo curioso era que insistían que fuera de esa –seguridad democrática- no había nada ni nadie…”
Para cuando se produjo el acto de máxima inseguridad en Colombia, la violación de la privacidad del presidente de la república, la Revista Semana, en su legítimo y sagrado derecho de informar a los colombianos sobre cuanto está sucediendo dentro del gobierno, publicó apartes de la conversación telefónica entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y el fotógrafo Luis Fernando Herrera. Uribe, en su acalorada llamada rechazaba un acto de corrupción consumado por el fotógrafo. Al expresar su enojo le dice "estoy muy berraco con usted y ojalá me graben esta llamada".
Eso de reaccionar violentamente contra la corrupción estuvo muy bien, es de aplaudir. ¿Pero, lo de la chuzada? Eso no deja bien parada la inseguridad en que viven los colombianos, incluido el presidente de la república. ¿El mismo gobierno reconoce que está en peligro la estabilidad y seguridad del Estado, verdad, pero peca al señalar que “esa sola conducta y la filtración a la prensa, constituye una acción punible”. Hay que diferenciar entre la chuzada y la chiva que obtiene el periodista. No se puede hablar de punible la acción del medio/periodista ya que esa es su obligación social y ética. Informar libremente y sin censura.
La Casa de Nariño pidió a la Fiscalía General de la Nación que "se investigue con celeridad quién y por qué ha grabado conversaciones telefónicas del Presidente de la República… los autores de esa interceptación deben ser descubiertos y sancionados con toda energía".Hasta ahí, perfecto, pero sugerir al periodista o al medio no tiene razón. Es antidemocrático ¿No es intentar una forma de censura que prohíbe la Constitución nacional? El mismo gobierno reconoce su alto grado de debilidad frente a la tecnología, cuando el Ministro del Interior asegura que “son tan sofisticados y se encuentran tan extendidos los sistemas de interceptación telefónica que puede haber pasado cualquier cosa”.
Aún cuando algunos salten como una pelota de caucho y griten que estoy blasfemando, estos acontecimientos no son exactamente demostraciones de seguridad democrática. Son simple y llanamente eventos de debilidad e inseguridad. Señalar a un medio o periodista para sugerir que su acción de publicar libremente y sin censura es “punible”, es tratar de ponerle una cortina de humo a la debilidad estatal, que al llegar al nivel presidencial se convierte en debilidad extrema.

